Emilia Schneider Después de subir a su jet y volar por al menos querida hora, bajamos a una pista donde nos esperaba una flota re cinco helicópteros con el emblema de los Schneider. Nunca en mi vida había visto algo igual. Por mucho que mi mundo se parezca al suyo, nada se compara con esto. Es tan rico que apesta a dinero y me preocupa que eso haga que los planes no salgan bien. Contaba con una fortuna poderosa pero esto es demasiado. Tantos aviones propios, tantos helicópteros y lanchas rápidas. Varios yates y sabrá Dios que mas, solo pueden ser pertenecientes a gente que maneja demasiado dinero como para llevar a ciencia cierta la contabilidad. Eso sin contar los coches de lujo. Y la vida que lleva. Aunque debo decir que no es un gran ostentoso, mantiene un perfil bastante bajo sie

