NERVIOSISMO CON EL REY

1035 Palabras
Erendira y el sacerdote entraron al salón real, su cometido lo habían logrado y eso les causaba satisfacción. Al entrar pudieron observar el trono ocupado por el rey Alfredo, tío de Eréndira y regente de todo ese reino. El soberano estaba finalizando una reunión con algunos dueños de tierras que se quejaban por la poca agua con la que contaban para sus cosechas. Contemplaron el desenlace de está reunión y que los arrendados salieron satisfechos con la solución que les propusieron. Al verlos salir, el rey secó su frente mientras con su rostro expresaba un poco de fastidio. El ministro pidió que se abrieran unas pequeñas puertas que conectaban con el patio, para que estos pudieran salir y que la siguiente persona pudiera pasar. Mientras esto sucedía, el rey vió como su sobrina y el sacerdote se acercaban a él. Le pareció una buena idea escucharlos pues creía que así escaparía un poco de sus labores. -¡Padre buen día, pase por favor! -Le causó un poco de extrañesa ver a su sobrina ahí pero le causó la misma satisfacción recibirla. -Eréndira, un gusto verte, ¿Qué les trae por aquí? -Mi rey, disculpe nuestra interrupción. -Pidió el sacerdote mientras se colocó en frente de él, después hizo la reverencia acostumbrada y permaneció con la cabeza baja. -Mi motivo para tal acción es... -Padre siento mucho esto pero no he cambiado mi desición. -Le interrumpió un poco desilusionado. -Me temo que mi hija será entregada en matrimonio como ayer lo escuchó. Mis sinceras disculpas al rey de sur. Es una pena que no se pueda dicha unión pero si algún día necesita un aliado, hágale saber que estamos a su disposición. -Ese es el tema su majestad. -Le respondió mientras levantaba su cabeza para poder mirarlo a los ojos. -Hemos encontrado la solución para que esa unión pueda ocurrir. El rey se mostró sorprendido con aquella afirmación, no entendía del todo pero quería escuchar el desenlace. Miró a Eréndira pues el padre había afirmado que encontraron la solución, saber de qué modo participó su sobrina era mucho más interesante. -Le escucho padre, quiero saber esa solución. -Enlazó sus manos y se recargó por completo en el trono. Los miró fijamente y ansioso por escuchar. -Soy un emisario que tiene toda libertad para elegir y negociar los asuntos que a mi rey le convengan, esto obviamente por el bien del reino. -Estaba dando sus argumentos previos aunque esto no le importara del todo a Alfredo. -He venido aquí con la intención de encontrar una esposa digna y me siento muy complacido en decirle que la encontré aqui, en su reino. El rey analizó las palabras del sacerdote entendiendo al fin el motivo para que su sobrina estuviera ahí. -Estamos aquí para hablarlo con usted y obtener su permiso ya que Lady Eréndira está de acuerdo en ser esposa de mi monarca líder. Alfredo escuchó la propuesta y se quedó en silencio para sorpresa de sus acompañantes. Su mano la colocó en la barbilla en señal de pensamiento, los miró fijamente pero no sé atrevió a decir nada. -Tio, es verdad lo que dice. -Eréndira se acercó para hablarle, al ver que no decía nada. -Si te parece bien, yo estoy dispuesta a casarme con el rey del sur y así hacer una alianza que favorezca a ambos reinos. -¿Cuánto tiempo has estado viviendo con nosotros? -Preguntó a su sobrina con un tono muy serio. -Desde mi infancia mi rey, cuando yo tenía 9 años. -Estaba un poco desconcertada y muy nerviosa, tanto que no podía mantenerse en pie sin doblar una rodilla constantemente. -Eso hace un total de 15 años. -Y en esos 15 años, ¿Tan mal te hemos tratado que a la primer oportunidad decides irte? -¡No mi señor, para nada! -Se inclinó ante él, quedando justo a un costado del sacerdote. -Eso han sido los mejores años de mi vida, ustedes han sido tan buenos, yo les debo todo. -Si son verdad tus palabras, no entiendo el motivo para tu desición. -El Rey Alfredo seguía muy serio, sin descansar de su posición recta. -Le hice una promesa a mi hermano, te cuidaré como una hija, incluso algo más especial. Me sentiría mal con él, si su hija no fue bien tratada aquí o peor aún, si fuera enviada aún lugar donde no será feliz. -Ella será la reina de un lugar muy próspero, no solo será feliz. -Se atrevió a interrumpir alzando un poco la voz. -Si no que contribuirá a la felicidad de muchas personas bajo su reinado. -Usted no me puede asegurar eso padre y estoy muy molesto con usted pues a mis espaldas, engatusó a mi sobrina para convencerla de esto. -No es su culpa tío, si yo no quisiera no estuviéramos teniendo esta reunión. -Eréndira era muy fuerte y decidida, aunque su tío no había convivido tanto con ella, sabía perfectamente de sus talentos. -Esto es algo muy repentino, me parece que primero necesitamos saber más cosas de si reino, así como los beneficios que esto traería para ambos. -Quiere decir. -Interrumpió de nuevo el párroco. -¿Qué estaría de acuerdo en este matrimonio? -Eréndira, sobrina mía. -Se dirigió a ella más, con la intención de responderle al sacerdote indirectamente. -Te dije hace un momento que te trato como a una hija. A ellas les pregunté si estaban de acuerdo en casarse, nunca las obligué y buscamos la mejor opción para ellas. -Por fin se levantó de su trono y habló con un tono paternal. -Si tú has tomado la decisión y crees que eso te hará feliz, no tengo porque oponerme. Además eres una mujer adulta ya y ciertamente una alianza con el poderoso imperio del sur será bien recibida por mi y el consejo -Si tío, es lo mejor para mí. Me siento bien de poder contribuir en algo para este reino y así devolver lo mucho que me has dado. -¿Queda claro que yo no te estoy obligando, así cómo el esposo y futuro que tendrás? -Esta claro tío y mantengo mi desición. -Permaneció muy firme al decir esto. -Entonces esta hecho, solo vamos a aclarar los términos.
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