Una vez sentada el mesero volvió con una copa de champagne y no dejaba de mirar mi escote, el vestido que me dejó Karim era de un verde esmeralda hermoso, con los tiros caídos y cola de sirena, dejé mi cabello con unas pequeñas ondas, lo decore con un gran anillo en mi mano izquierda y un Guillo en la derecha, me coloque unas zapatillas negras, pero no se notan debido a la larga cola del vestido, a decir verdad me quedo como guante. —gracias— le dije al mesero para que de una vez por todas se fuera y dejara de verme como vampiro a la sangre. Minutos van y vienen y nada de aparecer Karim, estaba a punto de marcharme cuando escuché que empezaron a hablar por el micrófono que habían preparado en la tarima —damas y caballeros les agradecemos su presencia en esta cena de bienvenida a cada uno

