“Que se vayan a la mierda. Tú haz lo que te haga feliz, porque a nadie le importa si sufres, Briana", expresó Melisa. “Melisa, estás loca", comenté mientras iba a su cocina y tomaba un vaso de agua. “Puede ser, y también estoy triste", respondió Melisa. “Lo lamento, Melisa. No te pregunté cómo estabas", dije con pesar mientras buscaba un vaso de agua para ella también. “Me siento tan tonta, Briana. Pensé que Franco se fijaría en mí, y ayer mi hermana me dijo que lo visitó. Me siento tan patética", confesó Melisa. “Ay, Melisa... Ojalá eso se pudiera solucionar", suspiré. “No, la única solución que tengo es olvidar", concluí. Narrador. Briana decidió regresar a casa, sintiéndose en parte culpable por todo lo que había sucedido y, sobre todo, confundida. Sin embargo, al llegar, se dio

