—¡Dime la verdad! —le grité, y después me cubrí la boca. —Briana, te dejé de querer ¿acaso eso es imposible de entender para ti? Me dolió, no lo voy a negar. Doy un paso hacia atrás, y sin responder nada, me giré. "No llores", me supliqué, estaba cansada de hacerlo y más por alguien que no me valoraba. Caminé nuevamente por los mismos pasillos, viendo las mismas personas pasar una y otra vez. El tiempo parecía un reloj sin fin. A llegar, lo único que vi, fue a Emma. Nuevamente me había tomado un taxi, no me interesaba nada. En cuanto me vio Melisa me abrazó. —Él... me dijo que me había dejado porque... no me quería —dije comencé a llorar. —Ya, ya. Tal vez miente, quizás no quiere darte lástima. —Lo dijo con tanta convicción, creo que no me... —Ya luego no importa, lo importante e

