Él la tuvo en sus brazos antes que yo. —Es mi hija. Yo la puedo sostener. —No, estás embarazada y débil y yo también soy el padre. Puso los ojos en blanco, y arrastró la silla de ruedas con Emma entre sus brazos. Media hora más tarde, nos encontrábamos frente al doctor. —¿Y bien?, ¿cuándo fue su última menstruación? Comenzó a hacerme esas preguntas básicas que se le hacen a cualquier embarazada. Respondí cada una de ellas, y de reojo observo a Eduardo. —Perdón¿él se puede marchar..? —pregunté. —No, yo me quedaré aquí —Protestó Eduardo. Pongo los ojos en blanco, y el doctor me lleva a la camilla, coloca algo frío en mi vientre, sé que es el ultrasonido. Escucho un latidos y asombrada observo a Eduardo. Es increíble. El bebé ya tiene su corazón, y ya está latiendo. —¿No es muy pe

