"Por favor… ", y yo de cerca, me quedo sentada. "No me iré, porque soy...", empiezo a decir, pero él interrumpe: "No eres nadie para mí", comenta en tono seco, y yo abro la boca y la cierro. Si no me quería allí, entonces me iría. Enojada, tomo mi cartera y salgo de la habitación. Pensé que habíamos cambiado y que estaríamos juntos. Con lágrimas en los ojos, me quedé en el pasillo del hospital. Llamé a Melisa. “Mel..”, dije con voz entrecortada. Melisa preguntó: "¿Otra vez no quiere que estés con él?". “Él dice que no quiere ser una carga para mí”, respondí con tristeza. "Pero esa es una decisión que tú tienes que tomar", dijo Melisa. "No sé, pero bien, dile tú, porque a mí no me hace caso", comenté llena de dolor. "Déjalo tranquilo, seguro que con el tiempo se le pasará", afir

