No puedo creer el pandemonio que Edward causó por pato, empiezo a creer que si me divorcio perderé a los niños, los perros y sobre todo a pato.
─Si sigues viéndome así mientras desayunamos no podré contenerme. ─voltea a verla separando el plan blado del centro. ─te tomaré en mis brazos y te llevaré a la habitación. ─advierte entre cerrando sus ojos y enarcando una ceja, mientras deja el pan tostado en su plato.
─¿Qué? ─pregunta abriendo los ojos como platos.
─¿En que piensas? ─preguntas con una sonrisa coqueta al tomarla por sorpresa.
─En...
─Por cierto, señora Argento, usted y yo tenemos una conversación pendiente. ─sacude sus manos sobre el plato, y limpia con la servilleta.
─Si... ─asiente sin saber a dónde mirar. ─pero, no sé cómo se supone que te lo diga... ─balbucea.
─Lo sé, pato no debió desaparecer de la vista de Jota, y ese es otro tema... ─musitó
─Buen día. ─Aparece Charles con una gran sonrisa. ─Te tengo noticias. ─se acerca a Edward, y por la espalda le entrega un papel a Ángel.
─¿Ahora? ─pregunta algo incómodo por su invasión, haciéndolo a un lado.
─Si debes ir, debes ir. ─siente nerviosa Ángel culpable por la nota que le ha dado Charles, aún sabiendo que es algo que ella le ha pedido.
─Tendrá que ser después del desayuno, porque no dejaré a mi esposa sola. ─Aclara.
─¿y los niños? ─insiste.
─Están fuera. Terminaron muy rápido y quisieron salir al jardín con las mascotas. ─aclara él, ya viendo la situación algo rara.
─No te preocupes por mi, yo puedo ya casi estoy satisfecha. ─sonríe.
─Nada de eso. ─espetó. ─Esperame en la oficina, en cuanto terminemos aquí, estaré contigo. ─le dice a Charles. ─pronto estaré contigo. ─dice y este se aleja enseguida.
Tan pronto como Charles se va, Ángel se voltea a Edward.
─Entonces... ─intenta volver a la conversación.
─Sabes que. ─toca su mano con delicadeza. ─hablaremos esta noche, ¿está bien?, no es tan importante. ─sonríe.
─¿Estás segura? ─insiste con sutileza.
─Lo prometo, no importa lo que pase, hoy en la noche hablaremos. ─besa su mejilla y da el último bocado de su desayuno.
─Iré hablar con Charles, está comportándose muy raro. ─balbuceó.
─Iré con los niños. ─intenta alejarse lo más rápido que puede para ver qué dice la nota.
─Espera un poco. ─toma su mano y lo atrae a él. ─¿está todo bien? ─rodea su cintura tan suavemente que la pone aún más nerviosa.
─Me duele un poco la cabeza, pero eso solo fue en la mañana. ─susurra.
─Le pediré al doctor que venga a revisarte,¿está bien?
─No es necesario, pasó enseguida. Supongo que solo fue algo pasajero. ─sonríe. ─te prometo que si me vuelvo a sentir mal te lo diré. ─aclara.
─Bien. ─acaricia su mejilla con un tacto suave. ─apenas termine con él iré contigo. ─dice y ella asiente.
Camina en dirección al jardín mientras Edward camina a la oficina, y tan pronto como sale de la vista de Edward revisa la nota que le ha entregado Charles.
Seguir éstas instrucciones.
1. alejarte de él
2. no insista en salir enseguida
3. no interrumpir lo que esté haciendo en ese momento, él no la dejará.
4. cuando por fin se deshaga de él, vaya con él chofer y dígale que desea comprar algo personal, y pida usted misma ser acompañada por al menos seis de ellos, y él la llevará a donde usted quiera, pero debe estar de regreso en treinta minutos después de dejar la casa, ya que él no tarda más de ese tiempo en salir de la oficina.
Y por último, cuando esté de regreso, busquelo enseguida, así no levantará sospechas sobre su desaparición, y si él no pregunta, nadie le dirá que usted salió.
Ni siquiera lo piensa lo suficiente, y empieza a llevar el plan a cabo. Mientras tanto Charles entra a la oficina y cierra la puerta tras él.
─¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme? ─bufa con hastío tan pronto cruza la puerta.
─Ven conmigo. ─dice y aún con cierta molestia lo hace. Camina con él a la ventana, y ve a Ángel yendo con los escoltas.
─¿qué pasa? ─pregunta y ve la mano de Charles tendida con una nota.
Al abrirla, él tiene la misma nota que Charles le ha dado a Ángel.
─¿qué significa esto? ─pregunta, al leer rápido la nota y ver a Ángel regresar a la casa.
─Anoche tu esposa me ha pedido salir de la casa sin que lo sepas. ─dice, Edward está por correr a la puerta, pero Charles lo detiene. ─y yo le he dicho que le voy ayudar, y le entregué esta nota. ─señala el papel en su mano.
─¿En qué momento se lo entregaste? ─pregunta y enseguida recuerda la invasión de espacio que hizo posible la oportunidad de tal cercanía. ─¿sabes a dónde quiere ir? ─musitó con algo de decepción.
─No, solo sé que no quería que lo supieras. ─dice algo incómodo.
─Es por eso que ni siquiera terminó de desayunar bien, e insistió en dejar la mesa. ─se sienta tras el escritorio.
─En este momento debe estar dejando la casa. ─dice asomándose a la ventana, pero para su sorpresa no lo hace.
Los minutos pasan de manera incómoda para los dos, ya que esperan por un largo rato algo que no pasa.
─Dí las indicaciones... ─musita. ─¿qué pudo salir mal? ─balbuceó.
─¿Hay algún tema real del que quieras hablar? ─pregunta y alguien toca la puerta.
─¡¿quién?! ─ pregunta algo molesto Edward por la incertidumbre.
─Yo... ─dice Ángel cohibida.
Corre enseguida a abrir la puerta.
─¿Todo está bien? ─pregunta esperando que le diga la verdad.
─¿Estás muy ocupado? ─evade su mirada.
─Para tí, nunca. ─dice enseguida. Charles sale de la oficina dejándolos solos.
─Dime. ¿qué sucede? ─pregunta levantando suavemente su mentón, casi obligándola a verlo.
─Quiero salir de la casa, pero no quería hacerlo sin ti. ─dice evadiendo su mirada.
─Claro. ─asiente. ─¿puedo saber qué es lo que...
─Quiero comprar algo, pero no quiero lo sepas... ─murmuró.
─Podemos hacerlo ahora si quieres, ya con Charles hemos terminado. ─toma su mano un poco aliviado, y ella asiente dejando escapar un suspiro de alivio,