Sabrina se esmera en amamantar a su pequeño mientras su hija se baña, han pasado varios días en desvelo por las constantes lluvias que no han podido descansar bien, Ángel toma al bebé en brazos mientras la pequeña se acuesta en un intento de hacerla dormir. Edward se encarga de que la seguridad esté alerta en caso de algún contratiempo, a su vez que se comunica con Charles en casa para saber sobre los niños, ver a la pequeña así lo hizo sentir vulnerable por lo que sea que pueda pasarle a los hijos de Ángel. ─Gracias por cuidarlo. ─emula una sonrisa al salir de la ducha, y se apresura a tomar al pequeño. ─pero yo... ─Está bien, puedo cuidarlo por ti. ─dice y ella se detiene avergonzada, lo que le permitió verla mejor, y sus ojos están enrojecidos, es claro que ha llorado. ─Angel, yo

