Desearía poder hacer que este momento sea eterno, quedarme entre sus brazos como un cordero. Pero la realidad es que en este momento, no era el indicado. Nos separamos y la realidad me abrazó con fuerza. Estábamos en una bodega, él estaba metido en problemas con delincuentes y sabía cada vez menos de él. Verdaderamente, me estaba planteando si todo lo que estaba haciendo, valía realmente la pena. -Salvatore, vamos al instituto. deja sin rodeos, no quería estar aquí y él solo pensar en que mi mate está envuelto en una situación que lo pone en riesgo, me pone los vellos de punta. -Lo haré en cuanto pueda, cosita. -No, tú no me estás entendiendo. O nos regresamos al instituto hoy, o te olvidas para siempre de mí. desconozco de dónde salió esa seguridad con la que mis palabras salieron

