Nos quedamos recostados en la cama por unos instantes en los que mi mente no paraba de dar vueltas. Había tenido las respuestas que necesitaba, pero ahora tengo más dudas que nunca y no estoy segura de donde empezar. -Salvatore yo…-Cuando estoy por hablar, me veo interrumpida por el sonido de un aullido desgarrador. Soy consciente de que él también lo escuchó. Nos miramos por un segundo, maldita sea. Se veía tan hermoso estando preocupado. Sin embargo, ese lobo estaba pidiendo ayuda. Podía sentirlo. -Debo llevarte al Instituto, ahora. Y como un globo, mi burbuja de felicidad se había disipado en cuestión de segundos. -No tienes que recordármelo, esto fue solo sexo. Que no se te olvide. Le escupo fríamente a la par que me busco mi vestido por toda la habitación, pero no lo consigo.

