Verónica. Después de la incómoda conversación, no pude volver a conciliar el sueño. ¡¿Cómo puede ella pensar que me entregaría a Heronimo sin estar casados ?! A veces puedo ser una muchacha descarriada, pero nunca llegaría a cuentos extremos sin estar completamente seguro. Toco la puerta de la mansión McDonall. Berta me recibe con una gran sonrisa. —Lady Verónica, un gusto volver a verla. —Igualmente señora Berta — se hizo a un lado, permitiendo que entrara ¿Dónde está el Lord McDonall? —El señor se encuentra en su habitación, no ha querido levantarse en todo el día, si quiere puede esperar en la biblioteca mientras le aviso que usted vino a visitarlo. —De acuerdo, ¿Dónde está la biblioteca? Todavía no estoy muy familiarizada con la casa. —Claro es por aquí Milady —la sigo est

