Después de guardar mis pertenencias en las maletas salí de la casa frunciendo mi ceño al ver a Thomas recargado en su auto. Sé que él no tiene la culpa, pero es inevitable que no me desquite con los demás cuando me enojo, en fin, preferí ignorarlo y caminar hacia el auto, pero él me detuvo sujetándome de mi brazo lo que me hizo mirarlo con mis ojos entrecerrados. -¿Puedes soltarme? No tengo ganas de estar discutiendo contigo, debo irme. —murmuré tratando de soltarme, pero solo afirmó su agarre. — ¿Qué tienen los Carpenter con apretar? Más cuando una se quiere alejar. -Lo siento, no quería que escaparas. —me dijo sonriendo y acarició mi brazo antes de soltarme. — ¿Qué pasó con mi hermano? Es obvio que discutieron por algo. -Lo mismo de siempre…soy irresistible, ya sabes. —lo miré sonrie

