-¡Matt ya basta! Vamos a hablar afuera. —lo arrastré hasta estar lejos de la habitación y lo miré seriamente. — ¿Qué mi*rda te pasa? No puedes entrar así, ni siquiera debes de estar aquí. -¿Cómo puedes decirme eso? Ella está loca y se merece estar en la cárcel, llamaré a la policía. —le quité el celular cuando lo sacó y me miró molesto. — ¿por qué haces esto? -Porque estoy cansada Matt…no secuestro a nuestro hijo, le darán tres años por herir a mi papá, por buena conducta reduce a dos y al final sale en uno con fianza, ¿y luego? Ella tratará de vengarse, no quiero matarla, no quiero vivir preocupada si le hará daño a Mateo o a ti, lo mejor es llegar a un acuerdo con ella. —me recargué en la pared mirándolo. -Entonces mátala… —sus palabras sonaron tan frías y solo podía mirarlo sorpren

