Al despertar, al día siguiente. Vladimir quien no pegara ni uno de sus dos ojos, se apartó del lado de Sakura. No quería que ella supiera lo mucho que lo tenía embobado.
Ella abrió los ojos, pensó con preocupación que había soñado mucho con ese rufián, pero al mirar todo el decorado de la habitación, se dio cuenta que estaba en un lugar muy diferente a su habitación.
El decorado minimalista sobresaltaba, y unas paredes grises con tonos blancos resaltados sobresalía a su vista en esta habitación.
— ¡ Eh ! —musitó con asombro aparente.
— Donde estoy —preguntó con algo de vibración en el tono de su voz.
— Tranquila, no muerdo.
Las palabras de Vladimir hizo brincar a Sakura de la cama donde estaba reposando.
Las miradas se cruzaron y la chispa resaltó, Sakura parecía no recordar como llegó aquí , ella llevó las manos a su boca y casi pide perdón, pero entonces recordó que él era su enemigo, así que tragó su cordura e hizo salir su ego.
— Estas conmigo preciosa —dijo a secas.
— ¿Preciosa, llamas a todas con ese adjetivo? —reclamó Sakura.
—No. En realidad no a todas, tú eres la segunda persona a quien me refiero así —explicó Vladimir, pero Sakura había entendido que ella era la segunda mujer a quien él se dirigía con esa palabra cariñosa en este día, por lo que una ola de incomodidad la embargó.
—Porque estoy aquí ? —Volvió a preguntar a lo que Vladimir se encogió de hombros y dijo.
— ¿Que crees tú? — como no respondiera, replicó.
— ¿Acaso piensas que te traje en contra de tu voluntad?
— Pues es posible —respondió Sakura con ojos atenuantes, estaba tratando de comprender que estaba pasando..
— Anoche apareciste en el Club restaurante “The fire” incluso te tiraste en mis brazos y pedías que te besara.
Ante tal afirmación, Sakura se sintió avergonzada, no recordaba nada de lo que él decía que había sucedido.
—¿Qué? ¿No me crees? — Vladimir sonrió un poco y Sakura se derritió al verle esa sonrisa tan atractiva, lo hacía mucho más guapo y encantador ante su vista.
—No, no es eso. Solo que no recuerdo nada de lo que dices —musitó sonrojada.
— Debo marcharme de inmediato —dijo Sakura destapando la frazada con la que estuviera envuelta, entonces, Vladimir la miró de pies a cabeza viendo a ella que se exaltara de darse cuenta que estaba en ropa interior bajo las sábanas.
—¡Qué! —dijo asustada —, ¿ Y mi ropa? —la sonrisa maquiavélica en el rostro de Vladimir se hizo notar y fue entonces cuando Sakura se le tirara encima dándole golpes que para el hombre de gran tamaño eran cosquillas.
— ¡Tranquila, le pedí a mi empleada de confianza que te ayudara a desvestir para que durmieras más cómoda.
El color en las mejillas de Sakura, pareció retornar, pero igual, Vladimir quiso vengarse por el nombre con que ella lo llamara confundiéndole.
—Me llamaste amor, hazme el amor, pero a mí me gusta hacer el amor con personas en sus cinco sentidos. Tú lo que estabas era borracha.
Sakura tartamudeó casi sin poder respirar bien.
— Yo no … no sé realmente qué me pasó — esta vez el rostro del hombre fue la que perdiera el encanto, él dijo.
— No te preocupes. Entiendo, mi novia siempre piensa en mí en todo momento, tanto que cuando no estamos juntos, ella dice ver mi rostro en cualquier persona con quien se encuentra.
Las palabras de Vladimir hicieron sentir muy mal a Sakura, incluso ella misma se estaba odiando por estar en esa situación tan deplorable.
— ¿Novia? —repitió con cara de disgusto, mientras Vladimir quería descifrar cuales eran sus pensamientos en ese momento.
— ¡Si, mi novia querida! —dijo casi sin poder entender porque le estaba haciendo creer que él era un conquistador enamorado.
Lo cierto era que Vladimir jamás intentaba ligarse a una mujer, y eso que había tenido la oportunidad de ver desfilar delante de él a tantas mujeres de tantos rasgos diferentes delante de él.
— Debo irme — dijo ella, su voz parecía ahogada, triste, sin embargo Vladimir no sabía si era porque el acababa de contarle sobre su “supuesta novia o amante”.
Al momento de escuchar que dijera que dijera que se quería ir, una nube negra cubrió el día soleado de Vladimir, pero con orgullo dijo lo siguiente:
— Vete entonces…
Sakura levantó la vista y miró fijamente al hombre, ella no se sentía en peligro estando con el, pero dijo :
— Es mi ropa, o es que quieres que me vaya así desnuda — al imaginarse yendo a la mujer desnuda, otra ola de insatisfacción cubrió el rostro del hombre, sin embargo pudo esconderlo rápidamente.
Caprichosamente respondió.
—Puedes irte como te apetezca — Sakura pudo visualizar que el hombre no estaba de buen humor, así que lo miró con sigilo y dijo:
— Otro día no te lleves a una mujer que no está en sus cabales, mucho más si ella no es nada de ti.
— Te equivocas, ya te he tocado, te he palpado.
— Eso no te hace cercano a mí —chirrió ella con actitud tempestiva, mientras él se reía de ella.
Ella se levantó justo después de terminar de hablar y salió caminando de la habitación, lo cierto es que esta era la mansión de Vladimir en donde el no traía a nadie de visita.
Mirándola caminar así, solo en ropa interior, los ojos de Vladimir brillaron, se veía que disfrutaba lo que veía.
— Deja de mirarme el culo — dijo ella antes de azotar la puerta, hasta ese momento él reaccionó y corrió tras ella. Escaleras abajo iba ella en dirección a la puerta, Vladimir la atrapó desde atrás, y la cargó, para luego regañarla.
— ¿Estás loca acaso? — reprochó él.
— ¿ De qué se extraña un hombre como usted eh ? ¿No me diga que no ha visto a cuántas mujeres usted ha querido? —el hombre se puso serio, ahora mismo quería llevarla arriba a su habitación y darle una s buenas nalgadas a esta tonta.
— No importa a cuantas mujeres haya visto yo. No es correcto que salgas así afuera — reprochó el hombre devolviéndola con n brazos a Sakura.
Su empleada María, los observaba desde un extremo de la sala, no podía comprender cómo es que su patrón hoy trajera a una mujer hermosa a su casa y sobre todo, se encerraran en su habitación, y hasta el día siguiente, el tratara de impedir su huida.
— Al regresarla a la habitación, la dejó en el baño, le pasó una mudada nueva y de su talla. Le dijo.
— Tómate un baño y luego te vas — dicho eso dio la vuelta y desapareció de la vista de ella.
Al salir del baño, encontró el desayuno en la cama, estaba en una bandeja. Ella frunció el ceño, estaba sorprendida de que un rufián como él tuviera esos detalles con ella.
“Muero de hambre” murmuró algo tenebrosa. Se acercó a la comida y empezó a devorarlo. A los minutos, apareció Vladimir y sonrió al verla comer.
— Dime tu nombre antes de desaparecerte de mi vista — pidió Vladimir, ella casi con los cachetes rechonchos de comida dijo a regañadientes.
— ¿Porque debo dártelo?
— Porque quiero encontrarte y no esperar a que vengas a mí hasta que te dé las ganas —recalcó con gesto de ordenanza.
— Y … ¿ Porque quieres encontrarme ? — al hacer la pregunta, Sakura tenía las ganas de que él dijera que era porque la extrañaba.
— Porque quiero volver a verte —fue su respuesta.
— Tienes a tu preciosa y amada y querida novia —murmuró con gesto de desencanto, a él le dio risa su carita roja, deba decir verde de coraje.
De pronto, él preguntó lo siguiente:
— ¿Quién es Farich?