Apenas puedo concentrarme lo suficiente durante el día para saber si las bandas a las que escucho son buenas. Ahora que Jeremiah y Ezekiel no se escapan a verme, volvemos a escribirnos todo el día, así que entre eso y la ilusión por esta noche, prácticamente cuento con que Heather sea la que esté pendiente de las bandas hoy. No me dicen adónde vamos, y conociéndome, me han prohibido buscar restaurantes cerca. —Alguien está distraído—, canta Heather. La miré fijamente. —Es culpa tuya. Que estén aquí, y ahora no puedo pensar en nada más que en ellos. Ya sabes, en ellos y en la hamburguesa con la que me convenciste para que me quedara en mi habitación—. Ella ríe. —Asumiré toda la culpa por facilitar el amor—. Amor, susurra mi mente. Abrí los ojos de par en par al oírlo, porque, por primer

