Me quedo en silencio un momento, mirando a Ezequiel, sintiendo la presencia de Jeremías detrás de mí. La respuesta es fácil, porque deseo que me follen ahora mismo. Que me arranquen la parte de abajo del bikini y me compartan en esta misma agua. —Sí—, respondo. Ezequiel sonríe, una sonrisa sincera, aunque sea pequeña. —Me aseguraré de extenderte la alfombra roja—. —Solo mueve la lengua y las caderas. Eso es todo lo que necesito de ti.— Él gime. —Ay, cómo me encanta cuando haces chistes picantes. Nos vemos pronto, Reina Laury—. Desaparece bajo el agua, su cuerpo atravesando la piscina hasta llegar al otro extremo. Me doy la vuelta para mirar a Jeremías. —¿Qué fue eso?—, pregunté. —¿Cómo actuó cuando creyó que el problema eran ustedes dos en lugar de... todos los hombres?— Jeremías ap

