Capítulo 33. La tarde cayó sobre la ciudad de Barcelona y comenzaba a acercarse el momento más importante para la vida de Diego. Su amor, aquel amor por el que tanto luchó, por el que padeció muchos infortunios, pero gracias al que vivió las experiencias más felices de su vida y por el que dio su vida en muchas ocasiones, finalmente llegaba a su punto máximo con su oficialización, ante los ojos de Dios. Esa tarde, Diego sería llevado al altar por su padre, su hermano Horacio, sus tíos Luque y Katina y por Andrés, quien también se ofreció como caballero de honor en la boda. Mientras esperaba la llegada de la novia, su rostro se mostraba triste. - ¿Qué sucede? ¿Por qué estas triste hoy? - preguntó Katina, que había sido designada como madrina de la boda. - Extraño mucho a mi mamá

