Capítulo 7: El juego que tú juegas

2760 Palabras
Alice: No es que sea una chica problemática, no tengan ese concepto de mí, realmente no lo soy. Solo digamos que los problemas suelen buscarme a mí... ¿Tiene sentido? -No olvides de quien estamos hablando- dijo Andrés -¿A qué te refieres exactamente?- dije mientras lanzaba otro golpe. Practicar mientras hablábamos aun contaba como práctica. -¿No sabes mucho de aquí verdad?- cuestiono enseguida -Crecí en un bosque muy lejos del reino, disculpa por no saber algo acerca de nada– dije claramente sarcástica -Levi Domine, uno de los cinco grandes, ha matado y asesinado a miles de nosotros, tanto especiales como también atacado a vampiros marginados, y quien sabe, a lo mejor también humanos- Si, matado, nosotros podemos morir, nosotros no estamos muertos. ¿Quién habrá inventado tal cuento? "Vampiros especiales"; vampiros como yo, no conservamos nuestra inmortalidad; en efecto estamos vivos. -¿A dónde quieres llegar? No es como si no lo supiera ya. -Mi punto es- dijo al tiempo que logro alcanzar mi brazo –No bajes la guardia- y me arrogo al piso. El golpee no dolió, después de todo era una colchoneta. No haría daño alguno. Dylan: Siempre solíamos supervisar los entrenamientos. Ellos hacían un dúo interesante. Dudo mucho que a Levi le hiciera alguna gracia la actuación de ambos. Alice: El entrenamiento acabo pronto, más pronto de lo que hubiera deseado. -¿Iras a preguntarle cuál es tu castigo? -¿Crees que él lo olvide si no se lo pregunto? Vi como su mirada reposo en el lugar donde siempre estaban los cinco grandes – lo dudo- respondió solamente mientras recogía su chaqueta y después de eso solo se retiró junto con los demás chicos. Espere que todos se fueran. De alguna u otra manera sabía que Levi también lo esperaba. Él no se había movido de su lugar. Había llegado el momento, la hora, mi sentencia, mi muerte; de un modo prosaico claro. Caminé en su dirección y me detuve a una distancia muy prudente de él. Supe que había notado que estaba ahí, su vista se posó en mí solo un nanosegundo, siempre parecía estar más enfocado en otra cosa que no fuera yo. -Disculpa...- me atreví a llamarlo Aquella mirada, no podría decir si aún estaba molesto conmigo por lo de ayer o si ya lo había superado. Quién sabe. -¿Quieres algo?- lo oí preguntar. -¿De ti? Nada – me hubiera gustado contestarle, pero no lo hice. Vamos chicos hay que ser educados ¿no? Educación ante todo. ¿La verdad? Quería insultarlo en momentos así, y más porque sabía que se estaba haciendo del rogar. Se hacia el desentendido, el importante, como si en realidad el no supiera porque carajo estaba aquí. Como estaba empezando a odiarlo y más aún porque le debía demasiado, y eso si era cierto. -Quiero saber mi castigo- dije siguiéndole su juego. -Ah, eso. ¡Si, eso maldita sea! -Exacto- dije lo más calmada posible A pesar de que sabía que tenía que estar agradecida con él, simplemente no podía, aun cuando sabía que el hecho de que salvarme había sido un favor, fue un favor, él siempre lo hacía ver como una carga ¿Él lo dijo de todas formas ayer no? Solo una molestia. Vi cómo se levantó, y paso de mi lado –Sígueme- dijo al tiempo que solo seguía caminando. Era un engreído. Camine atrás de él. ¿Qué más me tocaba? Vi cómo me guiaba a través de pasillos que jamás había visto, ya sea bien por qué no los conocía y no quería perderme, o porque estaban restringidos. Después de tanto caminar vi que se detuvo en una habitación. Saco una llave; dorada como el mismo oro. Abrió aquella puerta. -Entra- dijo de inmediato Lo mire con desconfianza -No tengo todo el día- dijo algo irritado Entre después de eso. -¿Qué es este lugar?- cuestione enseguida -Mi habitación- dijo como si no fuera la gran cosa. ¡Como si hubiera dicho la jodida cosa más simple del mundo! Me quede en silencio después de eso -Toma asiento- dijo mientras me señalaba un mueble Vamos, tranquila, solo es su cuarto. No es la gran cosa. Solo es el cuarto de uno de los 5 grandes. Cortinas largas y elegantes, adornando unas inmensas ventanas, una cama de igual tamaño tan innecesariamente grande para llenar el espacio de tan solo Levi. Fue hecho como para un gigante. Una biblioteca propia, privada, repleta de libros. Claro, ¿Con que más podría estar sino? Y un piano de cola. Totalmente hermoso y fascinante. Se acercó a lo que parecía ser un armario. Lo vi sacar ropa y entrar al baño. ¿Es enserio? ¿Se metió a bañar? ¿Y qué quiere? ¿Que lo espere? Maldita sea Levi Domine... *** Katherine: -No te enfades conmigo Andrés, ya te lo dije, ayer jamás la sentí salir. -Ahora está en problemas por eso- dijo algo afligido Andrés -Nuestra pequeña es muy temeraria- dijo Sebastián tratando de aligerar la tensión –Es valiente y podrá con todo, no hay de qué preocuparse- nos miró a los dos- les aseguro que todo saldrá bien- -No estés preocupado- lo consolé a Andrés -Ustedes dos actúan como si no lo supieran- dijo -Lo sabemos- dije mientras tocaba su hombro.-Lo sabemos- le repetí y su mirada se suavizo por un momento dejando que otros también lleven su carga. *** Alice: Una hora. No exagero. ¡Una maldita hora! ¿Cuánto tarda uno en bañarse? Venga, no es que yo me bañe en dos minutos, pero... aun así me parecía demasiado tiempo. ¡Demasiado tiempo! Salió del baño con un pantalón ya puesto y una toalla envuelta alrededor de su cuello. Cargaba en su mano una camisa; y se cambió en frente mío. ¡En frente mío! Oh vamos, el chico tenía un baño dentro de su cuarto. ¡Dentro de su cuarto! ¿Por qué rayos no salió ya cambiado? -¿Por qué te cambias aquí?- cuestione enseguida claramente molesta -Porque es mi habitación- contesto como si nada. El muy sinvergüenza. –Si te molesta, no me mires. Sabía que solo se estaba cambiando la camisa, bueno vistiéndose con una camisa, pero... cómo explicar esto... era un idiota, si, esa es la mejor manera de explicarlo. Simplemente no lo mires Alice. Que gran desperdicio de habitación era el baño en estos momentos. -Ya está- anuncio –Como si nunca hubieras visto a alguien sin camisa. ¿Tan difícil era salir del baño ya con ella? Supongo que aparte de John pues a nadie, nunca había visto a nadie más sin camisa. ¡Pero no pensaba en decírselo a él! ¡Específicamente, no a él! -No, claro que no, lo hago todos los días- conteste sarcástica mientras me levantaba -¿Cuál será mi castigo?- dije ya perdiendo un poco mi paciencia Lo vi sentarse en su cama, aun con su cabello mojado. -¿Por qué tanta prisa? -¿Te me estas cargando?- solté molesta y lo vi reírse. Era un bipolar. Aunque, a decir verdad, era la primera vez que lo había visto reírse, ni Siquiera sabía que él era capaz de eso. En su rostro se dibujaron por tan solo unos segundos unos hoyuelos mientras reía... él era... tan... guapo. -¿Qué?- pregunto luego confundido -¿Qué me miras?- me cuestiono enseguida Retire mi vista de él. -Solo dime- dije mientras me animaba a mirarlo de nuevo. Desde su cama vi cómo me miro, de arriba abajo. Luego se levantó y empezó a dar vueltas a mi alrededor, como... observándome. -¿Q-que... q-que tanto me ves?- reclame enseguida mientras me apartaba -Solo miro que tengas el físico adecuado para el trabajo que te tengo- ¿El físico adecuado? -Yo tengo el físico adecuado para cualquier trabajo- refute -¿Ah sí?- ni siquiera supe en que tono había dicho eso, pero claramente había dado a entender otra cosa. -¡Cállate!- solté molesta -¿Qué es lo que realmente quieres? -Está bien, está bien- dijo mientras lo vi estirarse –Solo me divertía un poco contigo -dijo, aunque a decir verdad el no parecía el tipo de persona que le gustara divertirse, después de eso se volvió a acercar a su armario y lo vi sacar más ropa. La puso sobre la cama. Eso era un... eso era un... -Es un vestido- dijo, supongo que había visto mi rostro tan consternado. -¿Perdona?- pregunte sin entender -Todo este mes, las semanas que yo quiera, los días que yo quiera y todas las horas que yo disponga o requiera de ti, tú vendrás a verme- dijo Un mes... ¿¡Un mes!? -¿A verte?- pregunte crédula -Me atenderás- dijo –Vas a suplir las cosas que llegue a necesitar -¿Algo así como un sirviente? -Si lo quieres ver de esa manera por mí está bien. -Pero... ¿Todo un mes?- pregunte aun sin poder creérmelo. Todo un mes atrás de las necesidades de Levi Domine. ¿Me pregunto qué tan humillante suena eso? -Relájate- dijo tranquilo –No es como si te vaya a necesitar todos los días, por eso te dije que "cuando yo lo requiera y te mande a llamar" -Pero... - lo mire y el a mí -¿En que podría ayudarte yo? No es como si supiera hacer gran variedad de cosas- dije admitiéndolo. -No tienes que serlo, yo veré que asignarte en su momento, como hoy- dijo ¿Cómo hoy? -¿Hoy?- -Báñate y luego vístete. - me señalo el vestido.- Pediré a alguien del personal que te traiga todo lo que necesitas. Te quiero lista a las 3- y con eso último lo vi salir de la habitación. ¿Qué? No podía estar hablando enserio ¿O sí? *** Dylan: -¿La dejaste sola en tu cuarto?- -si- contesto restándole importancia. -No es propio de ti. -¿Qué cosa?- pregunto crédulo -Que la gente entre en tu alcoba. -Son negocios. Solo él podía tratar de convencerse de algo así. -¿La arrastraras a tu salida con Ericka no es así? -Tu eres el que me mete en este tipo de líos siempre- me reprimió -No soy yo el que tiene una prometida a quien cuidar- conteste de vuelta algo cortante No me respondió de vuelta, solo guardo silencio. Tocaron la puerta después de eso. -Pasen- dije -Aquí está la chica señor Domine- dijo aquella mucama Alice: Se sentía raro que alguien te presentara, después de que aquel desconsiderado se fuera y me dejara completamente sola, me bañe, me vestí, y unas señoras que acudieron a mí me ayudaron, ya saben, con peinado, maquillaje, esas cosas, cosas que yo nunca en la vida recuerdo haber usado, no teniendo en cuenta el lugar donde vivía y teniendo por compañía a un hermano no muy femenino como para maquillarnos. Al parecer aquella señora dijo que tenía orden dada de llevarme hasta allí. Vi sus rostros. Levi se levantó, y solo se quedó ahí. Observándome toda. Me sentía un fenómeno para ser honesta. -Se ve muy bien señorita Abbadie- oí la voz de Dylan tan educado como siempre -Gracias- me limite a decir de igual forma e igual gracia. -Lástima que solo luzca así de adorable por fuera- dijo Levi, ni Sequeira sabia decir si eso fue un cumplido o un insulto; o quizás ambos. No iba a decir gracias por eso. Se acercó a mí y me tomo del brazo jalándome fuera de la estancia. Una vez lejos me soltó. –Tengo una cena hoy con alguien- dijo -¿Qué necesitas que haga?- pregunte siendo este lo lógico. -Nada- dijo –Solo tomaremos el té. -¿Nada? -Solo tendrás que estar parada a mi lado y no hacer, ni decir nada ¿Te queda claro princesa? -No me llames princesa- solté de mala gana -Con el vestido pareces una- dijo ¿Por qué decía cosas como esas ahora? ¡En este preciso momento! Me limite a no mirarlo. *** Andrés: Ella nunca llego a la hora del almuerzo. -¿Estas bien?- pregunto Sebastián mientras se metía otra cucharada a la boca -Ella ayer no comió- dije, preguntándome así, si es que estaría comiendo en estos precisos momentos. -Te lo dije, ella está bien, relájate, te apuesto que ahora se está deleitando con un banquete. *** Alice: Oh vamos... todo el día parada aquí y ni un vaso de agua. ¡Ni un vaso de agua! Solo tenía que limitarme con estar aquí y mirar a Levi Domine; y a su prometida de hacer del tonto. Si iba a tener una fiesta del té con ella ¿Por qué me trajo aquí? ¿No sería mejor haber venido el solo? No se amigo, al menos así tendrían más intimidad ¿no? Aquella chica era hermosa. Cabello tan dorado como el maíz, el oro, los rayos del sol, y ojos mieles como eh... no lo sé ¿La miel? Todo en ella era perfecto. Levi: Estaba tan hermosa. ¿Cómo es que no se daba cuenta? ¿Cómo podía estar ahí parada y verse tan bella? ¿Por qué tenía que ser tan irritantemente irresistible? Ella no era la reina vampiro; la corona nunca brillo, pero en ese momento juro que ni la misma reina podría verse tan bella. Alice: Al menos si alguien compartía mi desdicha era aquel chico que estaba a mi lado. Sirviente de lady Ericka, no faltaba más. Yo ayudaba con unas cuantas cosas, como sirviendo el té o pasando una que otra servilleta, o trayendo más agua. Era humillante. Luego nos alejábamos de ellos solo para observarlos. -¿Aburrido no?- me susurro por lo bajo -No tienes idea- dije -¿Cuál es tu nombre? -Alice...- volví a susurrarle - Yo soy Harry – dijo -¿Desde hace cuánto lo haces?- pregunto -Primer día- dije -¿Eres una de las candidatas no es cierto? -Si- me limite en contestarle -Eso es genial, yo soy un sirviente desde siempre. -Lo siento- dije -No, no lo sientas, no es tan malo, tengo muchas cosas buenas en casa; ya sabes el castillo de Lady Ericka. -Ya veo. -Es un placer estar ante ti- dijo -¿Por qué? -Eres una de las posibles candidatas de ser la reina, nuestra reina, es un gran honor por el simple motivo de estar frente a ti. Cada una de las personas que estábamos aquí, éramos estudiadas antes de ser solicitadas, así que cabía posibilidades que alguna de nosotras lo fuera. Cómo matar la ilusión de este chico diciéndole. Hey amigo, que la corona nunca brillo ante mí, que estoy descartada amigo. -G-gracias...- respondí mientras le sonreía. La mirada de Harry paso de vuelta hacia adelante quedando en completo silencio de nuevo, el parecía algo preocupado y nervioso. Miré hacia delante y vi a Levi caminando en nuestra dirección. Paso por mi lado –Nos vamos – dijo al tiempo que tomo de mi muñeca y me arrastro atrás de él, sin darme tiempo de siquiera despedirme. Mire hacia atrás hasta entrar en el castillo perdiendo así de vista a Ericka y a Harry. -eh...- el solo me jalaba y no se detenía. -¿Qué paso? – Pregunte -¿Salió algo mal con tu cita?- solo sentía curiosidad de saber porque salió tan molesto de aquel jardín -¿Te molestaste con Ericka? -No, no me moleste con Ericka- y sin embargo su respuesta la dijo claramente molesto -Entonces... ¿se puede saber qué paso?- cuestione enseguida- ¿Quieres soltarme y parar? ¿Hablemos sí? - solo trataba de calmarlo. -Bien- dijo y se detuvo –Hablemos. Lo mire sin entender. -Bueno... empieza- solté vacilante -¿En qué puedo ayudarte? -¿Tu? Pues en nada realmente, solo complicas más mis días. -No creo merecer tu enfado- hable claro -¿Qué hice yo ahora? -Ser tan tonta, eso- señalo Ese comentario fue lo único que necesitaba para estar más enojada yo que él. -¡suficiente! ¡Eres un niño malcriado! ¡Y ya no te soporto!- creo que había perdido los estribos. -¡Siempre te enojas conmigo! ¡Siempre! ¿Te crees mejor que yo? ¡No lo eres! -¿Así que ahora si lo dices? -¡Tú me haces perder la paciencia! -¿Así? ¿Y que más te hago perder? -Todo- lo mire -¡no te entiendo! ¡No entiendo las calificaciones que me das! ¿Cómo es que un día me ayudas y al otro dio estas comportándote como un completo idiota conmigo? ¡No es mi culpa que hayas discutido con tu novia! ¿Me oíste? No.es.mi.jodida.culpa. ¿Quieres juzgarme? Despierta Levi, los malos de la película aquí, son ustedes. Los cinco grandes. Han matado a miles de nosotros. ¿Los chicos desaparecidos? ¿No existe tal corona? Mientes y matas. Estas a la orden de una sociedad de asesinos. No finjas ser una buena persona ¿la pura verdad, Levi Domine? – lo mire directamente a los ojos –Todo eso forma parte de ti y la culpa que sientes jamás desaparecerá- dije sabiendo que cada una de mis palabras iba a herirlo, porque después de todo este es el juego que tu juegas ¿no? Levi domine. -Vaya, así que todo eso tenías guardado- dijo mirándome –Sin embargo, el problema que surgió hoy, la culpa la tuviste tú, el que este así en este preciso momento es por ti. -Me queda claro, soy una molestia- y con eso último di media vuelta y me fui. Creí que todo había acabado. Creí que ese había sido el final de nuestra discusión, pero... me detuvieron. Sentí que alguien agarro mi mano deteniéndome. -No lo eres. Pensé por un momento que había escuchado mal. -No lo eres- volvió a repetir Me voltee para verlo aun sin entender nada -¿No soy qué?- cuestione enseguida viéndolo estupefacta -No eres una molestia- dijo mientras me miraba, la intensidad de su mirada era inquebrantable. –Solo no te alejes- y su vista fue a dar al suelo. Él se veía... por primera vez... vulnerable... tan vulnerable... -No te alejes...- volvió a repetir en voz baja, como si le costara siquiera hablar. -Estoy aquí- dije sin saber exactamente qué decir, solo decir eso, parecía lo más adecuado, aunque a decir verdad estaba algo perdida. ¿Cuándo fue que aquella discusión paso a ser esto? -¿Volverás mañana?- lo oí preguntar por lo bajo, con una voz ronca. -Es parte de mi castigo, no está entre mis opciones elegir algo así. -No es un castigo... te estoy dando a elegir... Todo quedo en silencio por unos segundos. -¿Quieres que vuelva? -Si... Me arrepentiré de esto mañana. -Si...- volvió a decir -Lo hare...- conteste y juro que sentí que el volvía a respirar.
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