Después de asegurarse de que nadie la hubiera visto. Se dirigió a la oficina de Nolan como originalmente había ido a verlo. No pudo evitar admirarlo mientras estaba sentado detrás de su imponente mesa, trabajando como si su vida entera dependiera de ello. Definitivamente era un adicto al trabajo. —Hola Nolan, ¿qué tal? —saludó, acercándose a él. Él levantó la vista de su trabajo para ver quién era. —Hola, Carla —dijo, volviendo a prestar atención a su trabajo. —¿Qué tal? Su tono era un poco amigable hoy, pero aún así parecía un poco distante. Carla se sentó en la silla enfrente de él y suspiró. —Solo quería hablar contigo sobre algo. ¿Está bien? —preguntó, tratando de medir su reacción. Nolan parecía un poco cauteloso, pero asintió. —Claro, ¿en qué estás pensando? —Me he dado

