— Ámbar terminaremos esto juntos ¿Si? Vamos ¡Tu puedes! Estoy aterrada, me tienen puesta del lado izquierdo y lo que veo a mi alrededor son máquinas y muchas, muchas personas en batas medicas de un lado a otro. No reconozco sus caras, no hay ninguna familiar excepto Jesús y el doctor Étienne, verlos me tranquiliza. — Ok Ámbar, vamos, lo estás haciendo bien. Respira, respira. Eso hago, eso quiero, me concentro en respirar. Me concentro en hacer lo que muchas veces hacia con mi mamá cuando de la nada me faltaba el aire. Mi mamá, pensar en ella me ayuda a hacerlo, cuando me dió una crisis en la escuela y mi maestra me llevo en sus brazos gritándole a otro maestro que llamara a mi madre, recuerdo cuando desperté con el oxígeno puesto y la mirada de alegría de mi mamá tomando mi mano, e

