Díez de la mañana — Ámbar, pequeña, despierta. Mmm... — Ámbar, quiero hablar contigo. Caricias en mi cabello y suaves toques en mi piel me hacen reaccionar. — Si — digo bostezando. Sabrina, Pierre, mi bebé, James, armas, Yoli de guardaespaldas... Todo vuelve a mi como imágenes pasando en mi mente y abrí mis ojos rápidamente. Trato de sentarme, pero estoy cansada, súper cansada. — Pierre... — digo con voz suave. El está en la misma posición de ayer, salvó que ahora todo su cuerpo está cubierto, no me deja ver su piel, lleva un traje n***o cuello tortuga. No importa lo que se ponga sigue viéndose hermoso. — Pierre, por más que desee sentarme y hablar contigo, mis fuerzas me fallan, lo siento. Debo quedarme así un rato más. Este sonríe, su sonrisa es bonita, me mira luego vo

