Abrí mi boca para rendir explicaciones de mis secretos. No obstante, antes de brotar las palabras de mis labios, Eric se abalanzó sobre la espalda de Nicholas, lo sujetó del cuello de su camisa y lo derribó frente al auto. A Eric no le importaba que Samantha observara su derroche de machismo. No le importó que nuestra hija viera el animal de padre de tenía. Atraje a Samantha a mi pecho y tapé sus oídos. La alejé del mundo que se desmoronaba. La acuné a mi pecho y protegí del mal que nos rodeaba. Quería resguardarla del peligro, las pesadillas y el dolor, con mi vida si era necesario. Aunque Nicholas se defendió, fueron muchos golpes para atraparlos. Cayeron de nuevo al suelo, como dos perros en un ataque por un hueso. Cerré mis ojos y pegué la cabeza de mi hija a mi pecho. Con ella junto

