Era un viaje agotador, aún se encontraban en verano y el sol brilla con intensidad sobre sus cabezas. Llevaban caminando sin descanso por dos días, el ambiente se sentía pesado y los ánimos de caían con cada paso que daban. La respiración de los Lucien era agitada y entrecortada, con cada paso sentía como sus piernas estaban por fallar, pero no se atrevía a decir nada, sentir que en el momento en el que abriera la boca iba a cometer una gran equivocación, y ese sentimiento se veía acentuado por la pesada mirada que le daba aquella chica llamada Adne. Adne sin duda era una belleza y en esos dos días había demostrado más temple que Damián y Lucien juntos. Sí bien está no los miraba como si fuesen insectos si los miraba como si estuviese decepcionada de ellos. El poco tiempo debo huir habí

