El dolor de cabeza estaba volviéndola loca, apenas y alcanza a escuchar algunas voces, susurros que le martillaban la cabeza y aumentaban su dolor. Sus ojos pesaban demasiado como para si quiera intentar abrirlos, sin embargo lograba sentir el resto de su cuerpo, aun adormecido, pero al menos ahora era capaz de sentir sus extremidades. No podía simplemente quedarse así lamentándose por el enorme malestar que la agobiaba por lo que hizo un esfuerzo y apresar del espantoso dolor de cabeza logro abrir sus ojos, esa simple acción les estaba costando mucho. Debió parpadear un par de veces para lograr acostumbrarse a la luz, sin embargo aún así era incapaz de reconocer dónde estaba; todo era demasiado borroso. — Vaya eres la primera en despertar. — Escucho la áspera voz de una persona a su lado

