Su celular comenzó a sonar una y otra vez despertándola, gruño fastidiada y rápidamente comenzó a palpar la mesita junto a la cama intentando buscar el dichoso aparato. — ¿Se puede saber por qué diablos atentas contra mi sueño? — Pregunto hastiada. Ni siquiera sabía quién era, pero de igual forma no se salvaría de un buen insulto. — ¿Se puede saber dónde diablos estas? — Pregunto el chico en tono de regaño. — No me vengas con regaños absurdos, ya estoy grandecita y además te dije que saldría — Se quejo ella levantándose de la cama. Adormilada bostezo mientras escuchaba a su hermano batallar con quién sabe qué y espetar maldiciones. Ni siquiera sabía qué hora era, y tardo un poco en identificar donde estaba. Pero aun así su hermano no tenía derecho a enojarse, era su vida y si quería ir

