Por suerte Michael despertó aquella tarde y aunque se encontraba adolorido y débil estaba decidido a levantarse y continuar, así que se encontraban reunidos en la cocina de la casa mientras Alexander vigilaba a la familia. El moreno no entendía nada, lo último que recordaba era una nube de humo y el sonido de las balas por todas partes. Nicolás resulto ser un hombre bullicioso que una vez vio a su sobrino recuperado le conto como Irina y Alexander los habían sacado de ese lugar exagerando todo como si fuera una película de acción. Michael observo a la chica pero no dijo nada. — ¿Y mis hombres? — Pregunto luego de un largo silencio. Nicolás negó con la cabeza haciendo que Michael maldijera. — No entiendo como supieron... — Susurro Nicolás. — Entre mis hombres no hay soplones. — Ase

