En silencio Irina llevo a Eva de regreso a la habitación seguida por un preocupado Alexander, y como si de un muerto viviente se tratase, la dejo bajo el cuidado del chico mientras ella se daba un baño. Necesitaba pensar antes de hablar con la pequeña. El agua se encargó de borrar los rastros rojizos que quedaban sobre su piel, la sangre se mezclaban con el agua y desapareciendo en el desagüe... Aquello era lo último que quedaba de sus hermanos, pues no tendría una tumba a la cual visitar, o fotografías, ni siquiera podría buscar sus rostros en las noticias o registros funerarios pues para el resto del mundo ellos nunca existieron. Sus hermanos terminaron por convertirse en c*******s desconocidos, sin historia. Sus pensamientos no tardaron en generar aquel molesto nudo en su garganta que

