Capitulo. 4

1743 Palabras
Tras salir de Italia, su hogar; Brasil les recibió, convirtiéndose Río de Janeiro en su nuevo mundo por el siguiente par de años. Para Irina el adaptarse le había sido un poco complicado pues a diferencia de sus hermanos ella no conocía el idioma, sin embargo Sebastián no tardo en ponerle un profesor particular para que aprendiera lo antes posible, el hombre era muy inteligente y rápidamente pudo adecuar sus vidas manteniendo su seguridad y, por supuesto, su dinero. Con ello no tardó en comprar muchas propiedades para enriquecerse aun más, entre ellas la casa donde vivían. Era un lugar enorme de una sola planta, aunque Sebastian vivía hablando de expandirse y construir una segunda planta. Contaba con playa privada y muchos lujos, aunque sin duda, la parte más extraña, o al menos para las personas ajenas, era la forma de su estructura, básicamente eran dos casa comunicadas por un largo pasillo, la casa delantera, o fachada; era el hogar de los tenientes de Sebastián y el resto de sus trabajadores, además claro del recibidor y despacho en el recibía a sus clientes. El largo pasillo tenía también un secreto que muy pocos conocían, la enorme bóveda de Sebastián se encontraba oculta en ese espacio... La segunda casa la habitaba la familia de Sebastián, tenían todo lo que pudieran pedir en un espacio muy moderno, lástima que el hombre no tolerara que los niños movieran nada de lugar. La habitación de Irina era completamente diferente a la reluciente casa. Todo su cuarto era de color verde y había decorado una de sus paredes con flores, ella no era desordena pero aun así no le gustaba tener todo como a su padre le gustaba. Tenía una estantería llena de libros y peluches junto a un escritorio con su computadora, cosas por supuesto que se había ganado por pasar de año con excelentes notas. Además de ello le había dado la mejor habitación a su parecer pues tenía vista a la playa. Su relación con la familia no había cambiado mucho, su mejor amigo era Liam, eso sin duda y Mariela era como su madre, pero en cuanto a Sebastián y Regina los detestaba y no cruzaba con ellos palabra a menos que fuera necesario. Quería a los gemelos lástima que no hablara mucho con ellos pues los chicos vivían ocupados con los trabajos que les daba su padre, y en cuanto a Sarah... La chica vivía en guerra constante con ella. Ese día se encontraba en la piscina, pues sí, tenían también una piscina, de la que se había adueñado Irina ya que siempre deseo  una. La niña aprendió a nadar rápidamente por su cuenta, claro está que bajo la supervisión de Liam. Sin duda alguna amaba el agua... — Irina — Escucho que la llamaban por lo que salió del agua y vio a Paula de pie junto al borde. — ¿Que sucede? — Pregunto con tranquilidad. — Llevo buscándote toda la mañana. — Se quejo. — Tu padre te espera en su despacho — Le informo. Odiaba que dijera que ese hombre era su padre. Asintió sin más y salió del agua secándose bien antes de entrar, quería evitar problemas con Regina. Si Sebastián la llamaba no tenía más opción que acudir, de no hacerlo perdería sus cosas y era algo a lo que se negaba rotundamente. A su paso por el salón pudo observar a los gemelos y Liam jugando con la nueva Xbox, último premio de su trabajo; mientras que Sarah descansaba en un sofá peinando a su muñeca favorita. — ¿A dónde vas? — Pregunto Lucas al verla en bañador. Al chico no le gustaba nada que la niña fuera a la zona de empleados vestida así. — Sebastián me llamo — Explico sin más y Lucas asintió mientras Axel se reía y Liam la regañaba con la mirada. Se encogió de hombros y siguió su camino, no le importaba cuantas veces Liam la regañara, ella jamás le diría "Papá" a ese hombre. Llego al despacho y toco tres veces, no le importo no recibir respuesta pues de igual manera entro. Se encontró a Sebastián en su escritorio revisando unos papeles junto a Nadia, su nueva secretaria. El hombre la miro y ella se acerco. — ¿Dónde estabas? Paula lleva buscándote toda la mañana — Le regaño pero ella lo ignoro por completo. — ¿Que quieres? — Le pregunto altanera. Cómo era costumbre ya, Sebastián le dirigió una mirada de advertencia, odiaba que cualquiera bajo su mando se atreviese siquiera a elevarle la voz. Para su desgracia esa niña tenía el mismo carácter que su madre, o al menos con él. Con la mayoría de sus trabajadores, los gemelos y Liam se llevaba muy bien, pero a él lo detestaba. Podía notarlo en su mirada y no perdía la oportunidad de desafiarlo, nunca le hablaba a menos que quisiera algo. Sin duda alguna le recordaba mucho a Chiara. — No seas grosera. — Le regaño y ella rodó los ojos. — En unas semanas comienzas tus estudios, estarás en la escuela donde estudia Sarah. — Le explico y ella lo miro molesta, odiaba que la cambiara de escuela cuando le diera la gana. — Bien. — Espeto, al fin y al cabo nada podía hacer. — Si eso es todo me voy, estaré en la piscina hasta el almuerzo. — Zanjó dirigiéndose a la salida. — Irina — La llamo antes de que saliera. — Quiero las mejores notas — Genial, yo quiero una Tablet.  Era solo una niña, pero no muy poco tiempo había aprendido a no demostrarle temor alguno a ese monstruo. Sus amenazas podrían hacerla temblar, pero jamás bajaría la mirada ante él. Sebastián suspiro cansado, esa niña era su dolor de cabeza muchas veces y otras se sentía muy orgulloso, ella no se parecía en nada a Sarah que para conseguir lo que quería hacia berrinches; o a los gemelos que cuestionaban cada cosa que hacía, y mucho menos a Liam que resultaba demasiado sentimental para siquiera realizar el más simple trabajo. Irina no se quejaba de sus decisiones, al menos no abiertamente, pero se esforzaba para conseguir cada cosa que le pedía. A pesar de ser menor era mucho más madura que los demás, tal vez por la muerte de su madre... La rubia abrió la puerta y sin darse cuenta golpeo a la persona que estaba detrás, esperaba el regaño de alguno de los tenientes de Sebastián, o peor, de Regina. Pero por el contrario él sonido de un vaso rompiéndose la desconcertó, por curiosidad se asomo levemente solo para descubrir que quien ahora se encontraba en el piso era Sarah. La observó sin entender nada pero al notar el vaso pronto se percato de que intentaba escuchar la conversación, la cara de Sarah se volvió roja de la rabia y ella no pudo contener sus carcajadas. — ¡No te rías de mi! — Se quejo la otra muy enojada. Irina solo se rio aun más. — ¡He dicho que no te rías! — Grito enojada. — Lo siento "princesa" — Se burló entre carcajadas — Yo no soy ni Regina, ni Sebastián. — Agrego dirigiéndose a la piscina nuevamente. Sarah entonces se levanto furiosa y comenzó a seguirla gritándole todo lo que quería, Irina solo se reía de ella enojándola aun más. Cruzaron el salón bajo la atenta mirada de los tres hermanos, para Lucas y Axel era divertido verlas pelear pero para Liam no, sabia de lo que era capaz Sarah. — ¡Niña horrible! ¡Te odio! — Le grito, Irina no dispuesta a escuchar el resto de sus chillidos se giro para encararla antes de entrar a la piscina. — Si yo soy horrible entonces tú también lo eres rubia tonta, no ves que somos casi iguales. Creo que la única diferencia es que tú eres con tus muñecas, hueca. —Escucho a Lucas silbar alentando la pelea. Sarah enrojecida por la ira no tardó en propinarle un fuerte empujón, Irina era más robusta que Sarah pues está vivía haciendo dieta junto a su madre, por lo tanto casi nunca lograba tirarla, pero no contó con el suelo mojado del alrededor de la piscina... Y antes de que pudiera sujetarse de algo perdió el equilibrio. El fuerte estruendo atrajo la atención de los hermanos quienes pronto notaron con preocupación como el agua se teñía de rojo alrededor del cuerpo sumergido de Irina. Axel sin pensarlo dos veces se levantó del sillón de un salto y corrió directo a la piscina lanzándose al agua en segundos, cuando finalmente logro sacar a Irina a flote la niña no paraba de escupir agua mientras la sangre salía a borbotones de su brazo y rodillas. — ¿¡Estás loca!? Pudiste matarla — La regaño Axel. — Se lo merece, ella no es más que una metiche. Papá nunca debió traerla — Dijo sacándole la lengua. — ¿Que sucede aquí? — Regina salió de la casa alertada por los gritos de sus hijos y al ver lo que pasaba tomo la mano de Sarah y la arrastro hacia adentro. — No sé cuantas veces te he dicho que te alejes de ella — Le regaño. — Mamá ¿No dirás nada? Lanzo a Irina a la piscina, la lastimo ¿Y tú solo le dices eso? — Se quejo Liam antes de que se fueran. Regina se giro a mirar a Irina, la niña tenía los ojos enrojecidos pero no se permitía llorar, su brazo tenía un gran corte y sus rodillas estaban raspadas. — Sarah no es capaz de hacer algo como eso, además yo no tengo porque regañar a mi hija por los desastres que haga esa niña — Zanjó molesta la mujer antes de marcharse. Irina la miro con rabia, mirada que Liam no paso desapercibida, Axel y Lucas comenzaron a curarla mientras Liam fue al salón y tomo todos los juguetes que Sarah había dejado tirados, regreso afuera y bajo la atenta mirada de los tres arrojo lleno de rabia todos los juguetes a la playa. Los tres hermanos sabían muy bien los maltratos que Irina recibía por parte de Regina y las contantes peleas que tenía con Sarah por cosas absurdas, pero a diferencia de Liam los gemelos habían decidió mantenerse al margen. Liam por su parte había decidió con esa acción estar del lado de Irina pasase lo que pasase.
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