Capítulo 38 Lo último que recuerdo es haberle disparado a Jimin y nada más. De hecho, el eco de los disparos llena la oscuridad en la que estoy, quiero moverme, pero mi cuerpo se siente entumecido, mis ojos corresponden cuando quiero abrirlos, me permiten distinguir la luz tenue de la habitación en la que estoy. Un ligero dolor siento en el pecho y en mi abdomen, toco aquella mascarilla que me brinda oxígeno en mi rostro, me hace cosquillas y quiero quitarla, pero una mano masculina me detiene, levanto la mirada encontrando una melena corta y negra, sus ojos son marrones, parecen contentos de verme todavía viva. Su rostro está ligeramente curado, luce cansado, pero sonríe de lado mirándome. — ¿Luzco

