Capítulo 20
Han pasado cinco días desde...el desastre. Cinco días en donde lo único que hago es dormir, comer un poco, bañarme y volver a dormir. SinB y EunHa se han mantenido a mi lado en todo momento, han cuidado de mí al igual que IU quien suele quedarse hablando, no he dicho mucho desde...eso, pero cuando finjo estar dormida suelo escuchar sus conversaciones enterándome de algunas cosas. TaeHyung estaba muerto, me alegraba y me dolía, nunca quise apretar el gatillo, pero admito que la desesperación de ese momento me dominó por completo. Park Jimin escapó cuando el ataque inició, resulta que JungKook había ido a la mansión Park para buscarme, pero sabía que terminarían atrapándolo, EunSeok contaría los minutos exactos para invadir la casa.
Por eso fueron como refuerzos.
Tzuyu junto a las otras dos chicas estaban bien, no resultaron heridas en ningún momento, tuve un gran alivio en mi interior cuando supe que serían vendidas a hombres asquerosos para la trata de mujeres, TaeHyung y Jimin sostenían ese negocio y era ese negocio por el cual JungKook decidió no apoyarlos. Era irónico e insólito que Tae haya dicho protegerme cuando Dios sabrá cuantas mujeres habrá vendido.
Todavía recuerdo el cuarto que vi en ese sótano y me siento asqueada, peor aun cuando el abuso de TaeHyung viene a mí. Su asqueroso m*****o estuvo dentro de mí por minutos, intento convencerme de haber hecho bien al dispararle, pero las pesadillas me vuelven loca, termino despertando entre gritos o sin aire. Por eso paso muchas horas durmiendo en el día porque es en la noche cuando mis pesadillas aparecen.
Las chicas saben lo que sucedió, no es necesario explicarles. Salvé la vida de tres chicas (aunque mi trabajo fue poco) y salvé a JungKook. Sé que debe odiarme por no haberme defendido lo suficiente con TaeHyung, por eso no pregunto por él, no quiero que me reproche por haber sido débil y haber llorado frente a él. Son las tres de la madrugada, EunHa y SinB duermen a ambos lados de mí dejándome en medio de ellas, con cuidado me levanto para ir al baño, salgo unos minutos después y tomo una sudadera, camino hacia la puerta siguiendo mi plan. Tengo un día diciéndome a mí misma que debo salir del encierro o me hará peor.
Quiero demostrarme que no soy débil.
Quiero demostrarle a JungKook que no lo soy y aunque no quiero verlo, una parte de mí quiere agradecerle porque fue su voz la que me dio el impulso.
Puedo escuchar algunos animales nocturnos cuando salgo al jardín trasero, hay un banco debajo del techo y frente a las flores. Tomo asiento allí mirando una hermosa luna llena en el cielo oscuro.
Dieciséis años atrás
Había una gran luna en el cielo oscuro, era de noche y teníamos una casa improvisada con cajas de cartón y un techo con algunas tablas de madera, estábamos en un callejón ancho pero solitario. Tenía cinco años, la luna brillaba en medio de toda esa oscuridad, lucía como una gran perla bonita y plateada.
— Grace, ¿Qué haces afuera? Vas a congelarte—mi madre me carga y mira lo que estoy viendo—Ah, ¿Es muy bonita?
— Me gusta la luna.
— Dicen que por cada luna llena hay un nuevo hombre lobo.
— ¿Enserio? —mis ojos se abren de par en par. A veces me cuenta historias fantasiosas para dormir, papá casi nunca está porque siempre busca la manera de traer comida, aunque muchas veces trae sobras de la basura. Mi madre sonríe pellizcando mi mejilla, entramos a la casa improvisada y ella toma asiento en el colchón viejo además de sucio, me acomoda en sus piernas acunándome en sus brazos.
— Así es, en las noches de luna llena debes tener mucho cuidado con andar sola, jovencita.
— Omma, creo que me gustaría ser una mujer lobo.
— ¿Qué? —se sorprende— ¿Quieres tener pelos por todos lados? —me hace cosquillas y rio—Tendrías muchas pulgas.
— Claro que no—me río mirándola—Sería fuerte, podría traer mejor comida aquí—noto que su sonrisa lentamente se desvanece— ¿Qué sucede? —me preocupo— ¿Dije algo malo?
Mi madre suspira acariciando mi cabello y luego mi mejilla. Me rodea con sus brazos y besa mi cabeza.
— Mereces tener una buena vida, cielo—susurra—Lamento no poder dártela—levanto mi cabeza mirándola y ella sonríe dulcemente—Pero no me arrepiento de haberte traído a este mundo—besa mi nariz—Eres importante para tu padre y para mí, Grace. Nunca olvides eso.
Presente
Mi cabeza voltea en el instante que escucho una rama crujir a mi lado, una chica de cabello azabache y curvas exactas se acerca sentándose a mi lado. EunSeok tiene un cigarro en su mano izquierda, lleva aquella cosa a sus labios rosados para luego expulsar el humo. Sus ojos distinguen la luna, luce tranquila.
— Es muy bonita.
— Lo es—asiento mirando aquel círculo plateado en el manto oscuro—Debe sentirse sola sin las estrellas acompañándola.
— Quizás no, a veces todos necesitamos un momento a solas—me mira— ¿Quieres uno? —señala su cigarro.
— No fumo, gracias.
Ella asiente dando una calada antes de preguntar.
— Primera vez que te veo fuera de ese cuarto, es un avance.
— Necesitaba algo de aire.
— Lo siento, estoy contaminando tu aire—arroja el cigarro al suelo pisándolo con sus botas con algo de tacón, cruza sus piernas y sus brazos resaltando sus pechos—Lamento lo que pasó—bajo la mirada sabiendo que este tema sería difícil de olvidar.
— ¿Realmente está muerto?
— Así es, no podrá hacerte daño, TaeHyung ya no está en este mundo. Defendiste tu vida con uñas y dientes.
— No estoy orgullosa de eso.
— Sé porque lo dices, pero no sólo te salvaste a ti, en parte salvaste tres vidas más contando a las chicas—balanceo mis piernas—Sigues respirando, Grace.
— ¿No crees que fui débil? —volteo a verla.
— Dime que no te estás echando la culpa por el abuso de ese miserable—bufó. Ante mi silencio niega con la cabeza—Grace, no eres culpable de esta mierda, ¿Me entiendes? TaeHyung estaba mal de la cabeza.
— JungKook también está mal—suspiro—Debe odiarme por no haberme defendido.
— ¿Pero de qué hablas? En primer lugar, te defendiste, le disparaste en defensa propia, en segundo lugar, eres una de las pocas chicas que conozco que son valientes y fuertes y créeme, conozco pocas, tanto así que puedo contártelas con los dedos de una mano—toma mi hombro mirándome fijamente—Y, por último, no sabes lo mucho que JungKook se preocupó por ti.
— ¿Qué?
— No te lo dirá porque ni sabe lo que siente, pero realmente estaba inquieto cuando te trajimos.
Fruncí el ceño sin encontrarle sentido a eso.
— Tú y él son amantes, ¿No deberías intentar atacarme...?
— Grace, cuando te dije que eras mi favorita no mentía—sonríe ladinamente—JungKook y yo tuvimos algo hace tiempo, me alejé de este mundo porque quería una vida tranquila sin armas ni problemas.
— Pero...él dijo que eras buena en todo eso...
— Puedes ser buena en algo, pero no significa que ese algo es lo que deseas o te gusta—indica—Sí, soy buena en todo esto, pero no era lo que quería, llega un momento en tu vida en donde te das cuenta que no estás hecho para ese algo.
— ¿Descubriste que no estás hecha para las armas y los cuchillos? Es que...tú eres...—no sé cómo explicarlo.
— No tengo nada en contra de ti, pero desearía que no hubieras visto aquello en la ducha—ríe nerviosamente y me sonrojo—Realmente estabas celosa, ¿No? Fue sencillo comprobarlo—no sé qué decir porque no quiero admitir que sentí un poco de celos—Grace—me llama—Él está sintiendo algo por ti, lo conozco.
— Prefiero no hablar de eso—niego con la cabeza—En este mundo no hay espacio para eso.
— ¿Por qué no?
— Él es un asesino, es un ladrón—al decir esto noto un dato nuevo, uno que me hace sentir peor—Y ahora yo lo soy.
— Salvaste tu vida, la de JungKook y esas chicas, sé que será difícil de borrar de tu mente, pero...lamentablemente el tiempo lo hará—ella mira hacia la luna suspirando—Tuve una hermana, éramos mellizas—me cuenta—Ella fue violada y asesinada.
— Lo siento.
— Busqué al culpable, así conocí a JungKook, él me ayudó—sonríe con aire distraído—Me enseñó a disparar, a usar un cuchillo y todo lo demás, mi familia quería encerrarme en un psiquiátrico, decían que la muerte de mi hermana melliza estaba afectándome, pero mi corazón decía que el hijo de puta estaba libre—la escucho atentamente—JungKook me ayudó a encontrar al miserable que la violó, Grace.
— ¿Tú...lo asesinaste?
— Lo torturé—su mirada se vuelve más oscura de lo normal—Le hice suplicar por su vida—sonríe con malicia asustándome—Le hice sentir el mismo dolor que le hizo sentir a mi hermana—me mira—Y déjame decirte que es una mierda cuando dicen que la venganza no soluciona nada, sentí un placer tremendo cuando su sangre estuvo en mí.
— ¿Tú...sigues en contacto con tus...padres? —trago con dificultad.
— No, ellos terminaron enloqueciendo por la depresión y la ansiedad, al final acabaron en un centro de rehabilitación—se relaja—No te digo que te sientas feliz de haberle disparado a ese violador, pero...sólo te digo que con el tiempo algunas cosas se van.
— ¿Y si no pueden irse?
— Lo harán, ya verás—me sonríe con amabilidad—Mañana me iré.
— ¿A dónde?
— Volveré a Busan, vine a visitar a los chicos en mis vacaciones, estuve por Seúl y pasé unos días—toma mi mano—Eres fuerte, ¿De acuerdo?
— Gracias.
— Y no olvides que eres la favorita de muchos aquí—me guiña un ojo antes de levantarse y retirarse. Miro la luna una vez más.
El tiempo puede sanar o empeorar algunas heridas.