Me encontraba dispuesto a desearle buenas noches a mi pequeña, cuando de repente, apretó la mano, aquella con la que sostenía la suya, y en su rostro se mostraban algunos gestos, apretó sus ojos y comenzó a quejarse débilmente. —¿Charlotte? —Pregunté rápidamente con una gran sonrisa, y mis ojos cristalizados. —No puede ser... —Escuché a Elaine decir muy feliz — ¡Iré a llamar al doctor! —Dijo emocionada y salió corriendo. —Mi niña, por favor.. despierta... —Le pedí a Charlotte mientras la miraba de pies a cabeza, era la primera vez que mostraba reacción alguna — Papá está aquí... y te necesita... —Yo temblaba como una gelatina, nervioso y feliz al mismo tiempo — Anda.. abre tus ojos... El doctor llegó y nos pidió que saliéramos, no quería, pero tuve que... Cuando salí, Charlotte a

