Me rehusaba a ver el resultado y creía que el tiempo pasaba muy lento, de vez en cuando le preguntaba a Erick cuánto tiempo había transcurrido, los minutos se me hacían eternos y no tenía idea de que significaban las líneas en la prueba, por lo que solo las veía por el rabillo del ojo. —Ya. —dijo él del otro lado de la puerta, anunciando que era tiempo de saber el resultado— ¿Estás bien, Mily? —No lo sé. —dije. Estaba confundida, una de las pantallas tenía dos líneas marcadas y la otra solo una, me miré en el espejo. «¿Qué se supone que debo hacer ahora?», me causaba conflicto esta situación, sobre todo porque las cajas y los instructivos se había quedado fuera, en la bolsa. La voz de Erick, pegada a la puerta del baño volvió a sonar, lo podía sentir del otro lado de la puerta, mi cabe

