LEILA Tengo un dolor de cabeza que cada segundo que pasa se va haciendo más y más insoportable. Me tengo que recostar en el sillón de la sala de estar para ver si así se me quita un poco la molestia. - ¿Estás bien? Te ves algo pálida hermosa - suelta Killian llegando a mi lado. - Me duele la cabeza - le digo lo que me esta pasado. - ¿Tienes alguna pastilla para el dolor? Yo la buscaré por ti - dice como el completo caballero que es, así que asiento con una calidad sonrisa. Killian luego de dejar un beso en mi frente se marcha hacia la cocina donde le dije que guardaba esas cosas y vuelve a los pocos minutos con unas pastillas en la mano y un vaso de agua en la otra. Suavemente me pide que me siente y así lo hago con su ayuda, me da las pastillas y más tomo ante su atenta mirada.

