Alicia, sonrió al ver a sus suegros sostener a Fabián, entre sus brazos, temió en algún momento que él también se viera afectado por sus errores, afortunadamente, era amado por sus cuatro abuelos, verlo sonreír era algo que no tenía precio. - ¿En qué piensas? – Sebastián, acerco, con una copa de vino entre sus dedos - Aun no puedo creer que nuestra familia este unida de nuevo, verlos sonreír, me alegro también de que los padres de Vanessa, estén aquí, la felicidad de Leonardo, está completa. - Yo también me alegro por ellos y por nosotros – observaron la escena se había alejado un poco de la reunión, pensando en todo lo que había ocurrido en el transcurso de casi dos años, estaban en el mismo lugar donde ella se había casado con Leonardo, ahora como prometida
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