Capítulo 30

1519 Palabras

Capítulo 30 La mañana llego tan pronto que la falta de sueño comenzó a pasarme factura, me detuve un segundo en el espejo para observar los estragos del insomnio. Mis ojos estaban rodeados por ojeras muy marcadas, mi rostro lucía cansado y demasiado pálido, estragos de lo que fue querer estar en cada mínimo detalle de la boda. Sé que tranquilamente podría dejar todo en manos de un organizador, pero, aunque es de la realeza, decidir estar a la cabeza de todo, Izan me ayudo en todo lo que pudo y sus obligaciones reales le permitieron claro. La boda es en Andorra, como se supone que debe ser, aunque mis padres en un principio querían hacer una ceremonia en mi propio país, idea de la cual junto con mi hermano logramos que se olviden. No puede pasar más de diez minutos para que llegue mi madr

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