Capítulo 28 Después de hablar con mis padres y convencerlos que tuvieron una salva, reforzamos la seguridad de la casa, la policía especial y los locales fueron anunciados, ambas estaban a la espera de Marcus diera un solo paso en falso y nos dejara evidencias como para encarcelarlo. El susodicho me había situado en su pequeño relato en una pequeña tienda de vinilos casi a las afueras de la ciudad, de hecho, había pensado visitarla en estos días puesto que el cumpleaños de Zac se acerca y él es muy fan de los vinilos. Un escalofrío grabó mi cuerpo cuando caí en la cuenta de que, de haber ignorado ese mensaje, ido ido sin saber a lo que estaría mi sentencia de muerte. Aunque la cosa no parece muy diferente ahora, lo es y mucho, pues, estoy yendo sin nada más que un poco de gas pimienta en

