Capítulo 11

877 Palabras
- Faltan diez minutos para recoger el examen - alcé mi mirada hacia el reloj que estaba en la pared - ¿Qué? Rayos no he contestado nada, bueno tan siquiera ya le puse mi nombre, ¡cierto! Me falta anotarle la fecha - susurraba para mí, siempre hacía eso cuando estaba nerviosa  Mientras escribía los datos que me faltaban al encabezado de mi examen alguien había arrojado una bolita de papel que había caído exactamente en mi cabello y se había quedado atorado ahí. Tomé el papel entre mis dedos y lo observé, no parecía estar babeado, así que no era una broma de mal gusto. Volteé hacia los lados y no vi a nadie que me estuviera viendo, pasó por mi mente arrojarlo pero en vez de eso abrí aquel papelito y me llevé una gran sorpresa, en ese papel venían todas las respuestas del examen.  Me quedé en shock mientras veía fijamente el papel, no sabía quién las había enviado y si las respuestas estaban bien, pero ahora mismo no me importaba pasar con un seis. Me apresuré a pasar todas las respuestas a mi examen. Henry fue el primero de todos en entregar su examen, no era nada de sorprenderse, él siempre era el primero en todo cuando se trataba de la escuela "tss, cerebrito" pensé y fijé nuevamente mi mirada en mi pupitre. Cuando Henry venía de regreso se detuvo un momento a mi lado y me arrojó otro papel. "Más te vale pagarme este favor" decía la nota, abrí los ojos como platos y después lo miré aún sorprendida, creí que él estaría viéndome con su sonrisa socarrona pero no, él estaba viendo hacia otro lado, así que seguí con mi examen.  Los diez minutos que faltaban para entregar el examen habían terminado, y el resto de las clases pasaron de manera fugaz, durante ellas no pude evitar lanzarle miradas de reojo al sin modales, pero él nunca volteó, creí que estaría esperando un gracias, pero no nos dirigimos la palabra el resto del día.   Al otro día la maestra nos entregó los resultados de nuestro examen. Nos felicitó ya que no habían reprobado muchos como ella se imaginaba. Comenzó a decir nuestros nombres uno por uno para que pasáramos al frente a recoger nuestro examen, mi corazón se aceleraba cada vez que nombraban a alguien, ya quería que me dieran mi nota, necesitaba saber que tan agradecida debía estar con Henry.  Mi examen era el último en entregar y después de dármelo la maestra se fue, cuando miré mi nota no sabía en verdad cómo reaccionar, sin despegar mi vista de mi examen caminé hacia mi banca. Me dejé caer en mi silla y puse mi examen en el pupitre aún sin creerlo, volteé a ver a Henry y esta vez él me miró de vuelta.  - ¿Qué? - alzó una ceja  - Henry… tú… - ¿Qué? ¿Cuál fue tu nota? - Mis ojos casi se llenaban de lágrimas, me contuve y le enseñé mi nota - ¿Creías que te iba a pasar todas las respuestas bien? Claro que no, si sacabas algo más alto la maestra no se lo iba a tragar - ¿Estás loco? Saqué un ocho !OCHO! ¡es lo más alto que he sacado en toda mi vida! –  me levanté de mi asiento y me acerqué a Henry, – Gracias en verdad gracias, te haré el favor que sea. Si quieres haré tu tarea por una semana - le decía mientras tomaba sus manos entre las mías - ¿Una semana? Es poco, mínimo debería ser un mes, pero en tu caso no gracias. No confió en alguien que ni siquiera hace su propia tarea ¿Cómo harás la mía? - Es verdad – sonreí muy feliz, pero poco después me acordé que estaba tomando la mano de Henry, retiré rápidamente mis manos de las suyas y borré mi sonrisa. Pude ver la incomodidad de Henry, se le vio más incomodo que yo – Bueno, lo que sea - aclaré mi garganta - En verdad te lo agradezco – sin decir nada más salí del salón.  Fui en busca de mi hermano para preguntarle cual había sido su calificación, y obviamente para presumir mi nota.  - Mi querido hermano, es un placer verte aquí - le dije - Claro que me ves aquí, estamos en mi salón ¿qué te sucede? o más bien ¿qué quieres? - ¿No puedo venir a visitar a mi estimado mellizo - Esta vez Leo giró los ojos al escuchar la palabra mellizos, él sabía perfectamente que venía a molestarlo - ¿Cómo te fue en tu examen?  - Obtuve un nueve - ¿Un nueve? ¿No tuviste un diez? – pregunte impresionada, ya que creía que Leo era más inteligente que Henry - Si, un nueve – me burlé de él -  Cállate Zusumi ¿Y tú? De seguro reprobaste - No, no, no – le enseñé mi nota orgullosamente como si yo me lo hubiera ganada realmente  - ¿Un ocho? ¿Cuánto le pagaste a tu maestra? - No le pagué nada, estudié – di pequeños golpes a mi cabeza le guiñé un ojo y salí de su salón.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR