Mi corazón se aceleró y miré a Nicolás buscando protección. Él salió del auto y se acercó al hombre enfurecido se dijeron algunas cosas en ruso. —Oye, relájate, solo fue una carrera —intenté calmar la situación, pero el hombre me miraba con desprecio. —Baja, maldita puta —gritó el hombre, acercándose a mí de forma amenazante. Mientras veía a Nicolás alejarse, me sentí sola y vulnerable. De pronto, el hombre comenzó a golpear violentamente el auto. —Maldita perra, te voy a enseñar lo que es un hombre —amenazó, agarrándome del cuello de mi blusa. Asustada, me arrastré por el suelo y encontré una botella tirada cerca de mí. Sin pensarlo dos veces, la tomé y golpeé al hombre en la cabeza. Corrí hacia donde estaba Nicolás, tratando de buscar refugio. Me acurruqué detrás suyo, mientras el

