todos son iguales

1625 Palabras
—cállate Sonia —no le grites a la niña, está asustada. —y por qué habría de estar asustada? que vea que eres una estúpida que no me respeta y eso tiene consecuencias. con todo el dolor que tenía y la humillación que estaba viviendo tome fuerza y me levanté mi hija no tenía porque presenciar ésto. —hija ve a la recámara, recueste ce, lleva a René contigo mi hija no entendía nada a sus escasos tres años solo sabía que yo la estaba enviando a dormir. —mami... —anda princesa mi pequeña solo agachó su cabeza, tomo de la manita a si hermano y se fue, cuando vi que ya no estaba me acerque a Román y muy bajito pero con mucha rabia le dije: —nunca jamás en tu vida me vuelvas a pegar delante de mis hijos Román me sujetó fuertemente por los brazos, me acerco a su cara y me dijo: —pues deja de ser estúpida y ahora dime por qué te gritó ese maldito? estará bien que se lo diga o mejor me lo callo? estoy segura que se molestará con esta situación pero no puedo callarlo si él se entera por algún comentario de Miriam, de su familia o del mismo Rafael me irá peor. —oh, Emm es que venía saliendo de la casa de Miriam y René se soltó de mi mano ese hombre estuvo a punto de atropellarlo porque iba llegando. Y cómo me lo tenía no dijo una sola palabra solo escuché un tremendo estruendo junto a mi oído y después me encontraba en el piso. —ERES INA ESTÚPIDA‼️ NI PARA CUIDAR A TUS HIJOS SIRVES❓ por Dios que no sabía yo si contestar o que no me callada cualquiera de las dos opciones me llevaría a recibir una paliza, así es que me armé de valor y abrí mis labios. —SÉ MUY BIEN CÓMO ES CUIDAR A MIS HIJOS, NO SOY NINGUNA ESTÚPIDA, SOLO QUE ESTABA MUY CANSADA Y RENÉ ME TOMÓ DESPREVENIDA. —bájale al tono de tu voz porque te puede ir mal —más? —si más, creo que te hace falta una buena lección, para que aprendas a cuidar de tus hijos, no se cómo ese tal Rafael no te puso en tu lugar de un buen puñetazo, si no hubiera estado atento al volante ahorita estaría en la cárcel por tu descuido. no podía creer lo que mi esposo me estaba diciendo. —es en serio Román? estás dispuesto a permitir que cualquiera me ponga una mano encima? —qué ves que me estoy riendo? si por estúpida te lo ganaste pues atender las consecuencias. una más que me hacía este hombre, lo odio los difuntos mi corazón, no sé en qué momento mi madre pensó en casarme con él. estaba yo divagando en esos pensamientos cuando de repente sentí un golpe con mi cara y volví a caer al piso, por unos segundos no sentí dolor es más no sentí mi cara, pero poco después empecé a sentir un líquido caliente bajando por mí mis labios, eres sangre no más me había dado un puñetazo en la cara y me reventó la nariz, por más que quise no pude seguir conteniendo las lágrimas que bajaban sin permiso alguno por mis mejillas tiñendose de rojo al llegar a mis labios. No podía hablar mis labios se sellaron, mi corazón se rompió un poco más, mi alma recibió una puñalada que se abrió paso hasta partirla en dos, maldito Román, maldito Rafael, todos son iguales, todos se creen con derecho sobre mí, yo que hice, estaba tan herida de mi cara y de mi alma que lo único para lo que tú e fuerza fue para quitarme el suéter que traía puesto y lo lleve a mi nariz, unos segundos después Román se dio media vuelta y se fue a la calle ahí fue donde pude llorar amargamente con aquel suéter como la compuerta para que el sonido de mi llanto no fuera escuchado por nadie. sin darme cuenta me quedé dormida en el piso, no se cuánto tiempo pero me desperté cuando rayaba el alba, tenía mucho frío, me levanté y me dirijo al baño, la imagen que se reflejo en el espejo fue tremendamente traumática para mí, mi cabello, mis hebras de oro estaban pegadas a mi mejilla derecha y ya no eran más hebras de oro estaban de un color entre renegrido y rojo carmesí, mi nariz mis labios y mi barbilla tenían restos de sangre seca mi ojo y mejilla izquierda tenía una gran mancha roja que se estaba comenzando a teñir de morado, las lágrimas no se hicieron esperar y nuevamente comenzaron a descender por todo mi rostro, porque alguien puede dañar de esta manera a una persona, sí, sé que me equivoqué al haber soltado René pero no creo que mereciera esta golpiza. en fin ya nada se puede hacer. mejor tomé la decisión de meterme bajo el chorro de agua de la regadera, obviamente no había agua caliente a esas horas de la madrugada así es que el agua fría cae en mi cuerpo como pequeños cuchillos afilados, al menos eso hacía que pensará yo en el dolor de mi cuerpo y no en el dolor del alma. después de aquella ducha me sé que me fui a recostar por unos momentos junto a mis hijos Román no volvió en toda la noche y estaba yo muy agradecida porque no sé qué hubiera hecho si lo volví a ver estaba llena de ira pero también de temor si volvía tal vez me volviera a golpear. ya con el sol colándose por mi ventana, me levanté a toda prisa y fui a verme frente al espejo de mi tocador y como lo presentí se había formado un gran moretón junto a mi ojo, un par de veces ya me había sucedido no tan grande ni tan extremadamente morado pero ya sabía yo que el maquillaje me ayudaría. saqué un pequeño tubo de maquillaje líquido y un contenedor de polvo compacto trate de cubrir aquel moretón pero era casi imposible, por más capaz de maquillaje que me ponía el moretón se seguía viendo. —mamita —mi niña por fin despiertas —sí mamita y mi papá? —tu papá.... —aquí estoy hija aquí estoy me tomo desprevenida ni siquiera escuché la puerta que se abriera o se cerrará Pero ahí estaba Román como si nada hubiera pasado la noche anterior, sonriéndole a su hija con esa dentadura blanca que tenía, de repente giró su mirada y me observó yo inmediatamente escribí su mirada di media vuelta y salí de la habitación. pero apenas había dado unos cuantos pasos fuera de la habitación Román me tomó del brazo y me giro para verme su mirada penetrante y escrutadora observó el moretón que tenía en la mejilla. —ay Lucy mira nada más, tu mejilla te he dicho que no me provoques ahora tu linda cara está manchada por un moretón, y está de más decirte que nadie debe de saber porque fue o se enterarán de que eres una esposa inservible. tenía ganas de matarlo de tomarlo por el cuello y dejarlos sin aire hasta que perdiera la conciencia hasta que su corazón dejará de latir , pero no yo no era así porque en lugar de pedirme perdón me echa la culpa de lo que sucedió, sí sí sí sí sí sí yo solté a René Pero por qué maltratarme así? —entonces este es el resultado de provocar a una persona, porque créeme que tú estás a muy poquito de provocar muchas cosas en mí. —lindura me estás amenazando? —no Román te estoy advirtiendo dice un dicho que tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe, y este cántaro está a punto de romperse, así es que cuídate de que no se rompa en tus manos. —ah, así es que la gatita sacó las uñas —no Román esta gata como tú me llamas apenas sí empezó a ronronear cuando saque las uñas llorarás lágrimas de sangre. y así sin más me di media vuelta y volví a entrar a la habitación donde se encontraban mis hijos, y aunque ellos no tenían la culpa de nada empecé a ladrar órdenes. —Sonia viste inmediatamente sabes dónde está tu ropa muévete porque tenemos que irnos a trabajar. mi hija no dijo nada solamente sintió en repetidas ocasiones con su cabecita y fue a cambiarse su pijama. —René tú también levántate rápido, voy a la cocina a hacerles un licuado y los quiero listos ya. mi niño aún quiere más pequeño que Sonia tampoco dijo nada me obedeció rápidamente, y en la cocina hice un licuado con la leche y los plátanos que me regaló doña Begonia, los niños no salían así es que regresé a la habitación y la encontré con un Román recostado en la cama roncando me llené de rabia que no pensaba ir a trabajar, tenía apenas unos cuantos días viendo a trabajar con don Arnulfo. —hijos ya está el licuado vayan a tomárselo cuando mis hijos salieron de la habitación yo fui hacia Román y lo sacudí —qué quieres déjame en paz. —oye qué te pasa No piensas ir a trabajar? —a ti qué te importa. —cómo que qué me importa acabas de entrar a trabajar con don Arnulfo no puedes de buenas a primeras no presentarte todo porque quién sabe dónde te fuiste a meter toda la noche, No seas irresponsable. Román se levantó de un salto de la cama y levantó su mano derecha con toda su fuerza y......
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