Capítulo 10

1077 Palabras
Me fui a la habitación de Evan con las ideas claras. Abrí la puerta para encontrar al chico tumbado en la cama con la guitarra, mirando al techo. —No se como quieres hacerlo, si quieres improvisar o que te dé yo un discurso, pero debes decir en tu entrevista del viernes que no somos nada, que esa chica es una mentirosa que se lo ha inventado todo por unos minutos de fama—le dije. Evan se sentó en la cama y me miró. —La gente no puede creer que estamos juntos, sería como lo más horrible del mundo, como cumplir estereotipos y cosas que todos tenían planeadas para nosotros, debemos demostrar que no todo es amor y música en esta vida, está claro que la música no la vas a dejar pero dejar claro que no es todo como ellos imaginan estaría bien—comente y mire a Evan—Además está demasiado claro que jamás seríamos pareja, tú eres tan tú—dije. Evan me miró. —No—dijo. Le mire demasiado impresionada. —¿Qué?—pregunté sin entender nada. —He dicho no—me repitió molesto. Le mire. —¿No a que?—le pregunte molesta. Evan me miró. —Si quieres desmentir algo, vas y lo haces tú, yo no soy tu maldita marioneta—me dijo. Mire a Evan sin comprender para nada su comportamiento, una muy pequeña parte de mi podía comprender que no quisiera decir que no éramos pareja, era una cosa que nos ayudaba a los dos, a mi me iban a dejar tranquila de esa forma, nadie me iba a acosar cuando iba a cagar, la gente era demasiado pesada cuando alguien, sobre todo conocida, esas pobre personas, eran las que más se les juzgaba por todo lo que hiciera o por quien estuvieran, los dos teníamos esa curiosidad, los dos éramos hijos de personas tan famosas que se miraba con lupa todo lo que hacíamos, siempre era frustrante todo, la cosa era demasiado complicado, todos nos miraban con lupa y desde muy pequeños nos miraban para saber lo que hacíamos, y si nos liamos, la cosa iba ser demasiado horrible, y el acoso que iba a recibir. —No hablo con la prensa—le deje claro. Si dabas el pie a la prensa la opción de que estaba abierta a ellos, no iban a dejarte tranquila nunca jamás. —Pues mira que pena—comentó Evan. Le mire. —¿Estás de coña?—le pregunte molesta. Evan me miró tranquilo. —No—me dijo y le mire—Estoy harto de que te creas que puedes hacer lo que quieras o que el mundo entero está a tus pies, no lo está, el mundo tiene sus opiniones y libertades, pero no, tú te crees que todos debemos hacer lo que tu quieras—. Le mire molesta. —Me niego a que me acosen, así que vas a decir que no somos pareja—comente. Evan se levantó y se acercó a mi. —No me importa lo que quieras—me dijo. Le mire. —¿En serio quieres que se crean que estamos juntos?—le pregunté. Evan hizo silencio, no dijo nada, solo me miro, no dijo nada, solo me miro. —Pues mira, por primera vez, creo que me va gustar tener a mi el control de nuestra relación—me dijo. Le mire. —Eres un maldito idiota—le dije y luego le golpee el pecho, estaba demasiado molesta. Evan me miro serio. —Eres un maldito idiota—comente y me miro—Eres un egoísta— le grite demasiado molesta. Evan agarro mi mano. —¿Te crees que esto es fácil?—me pregunto serio. Le mire. —¿De qué hablas?—le pregunte molesta. Evan me miró con seriedad, mantuvo nuestras miradas por unos segundos hasta que respiro hondo y me miró, —¿Te crees que me es fácil estar enamorado de ti mientras que tú odias todo lo que soy?—me pregunto Le miré sin entender nada. —¿Que?—le pregunte sorprendida y bastante perdida. —Me sorprende la capacidad que tienes de hacerte la tonta—me dijo. Mire a Evan sorprendida. —No se de que me hablas—le deje claro. Evan me miró. —Todo el mundo sabe que llevo enamorado de ti desde que tengo doce años, soy un idiota que todas las veces que le decían no la mires, te miraba porque eras ese tipo de personas que no se pueden no girarse para mirar, y aunque odies la música, incluso aunque me odies a mi, no puedo dejar de ver tantas cosas buenas en ti—me dijo y le mire demasiado impresionada—Duele, duele que me guste el dulce tono de tu voz, que ame el  color de tus ojos, incluso aunque no dejes que nadie te los mire—me dijo y le mire—Cada canción que escribo es por ti, cada nota que forman las melodías son para ti, porque aunque odies la música, porque aunque me odies a mi mismo tú eres la primera persona en la que pienso siempre, ya no soy ni yo mismo, eres tú, pegandome en cuerpo y alma como si el resto de las cosas no tuvieran sentido—me dijo. Le mire demasiado impresionada, sin saber qué decir, no es la primera vez que alguien se me declara pero si es la primera vez que alguien me hace sentirme indefensa ante el amor, odio sentirme debil, soy una persona de cristal, a nada que me hagan algo, me puedo romper con nada más una mirada por lo que no voy a exponerme a cosas que me puedan romper más, seré muchas cosas pero no soy idiota. —Me niego a mentir más, me gustas y si es algo que no te gusta, que te incomoda, tendrás que solucionarlo tú, yo no soy el problema, soy un chico respetuoso y educado con todo lo que sientes y hago, así que si tienes un problema, vete solucionandolo porque el problemas es tuyo—me dijo. Me levanté de la cama y le mire. —Eres un...—comencé pero me calle y sin dudarlo, salí de ese lugar porque no quería seguir teniendo conversaciones con ese idiota, al menos no conversaciones que me pudieran incomodar.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR