Narrado Evan
Confundí la lluvia de estrellas con una de meteoritos por lo que casi nada más ponernos a verla, vino la policía a decirnos que nos teníamos que ir a casa, intente avisar a Edla pero no hubo respuesta por su parte.
—Es imposible que se haya enfadado porque me hayas invitado—me dijo Madison.
La mire en silencio.
—No sabemos porque no ha contestado, no hagas teorías—le pedí.
Para mi esa pequeña rubia era una persona demasiado importante para mi, era ese tipo de personas que por muy mal que lo estuviera pasando, daba lo mejor de ella para molestarnos, para hacer que las cosas no fueran violentas, para que las cosas fueran lo más normal posibles, es raro que me guste que se meta conmigo, pero era una cosa que siempre me animaba y me ayudaba a estar activo mentalmente.
—Ella sabe perfectamente que le gustas—me dijo y le mire.
—¿De qué hablas?—le pregunté sorprendido.
Le mire en silencio.
—pues mira, yo le he dejado claro varias veces que le gustas y no solo yo, sino que media casa—dijo Madison.
Negué, no solo ellos sino que yo mismo se lo dije pero no creo que eso importara, las cosas eran demasiado complicadas, no creo que nadie pudiera hacer o sentirse bien, o hacer que las cosas fueran diferentes.
—No importa lo que sepa, sino lo que sienta—le deje claro.
Madison me miro en silencio, creo que entendía lo que quería decir, Edla no era una persona que se fiara de los demás, los tres éramos hijos famosos que desde niños vieron lo que era estar expuesto a la fama, cada uno vivió eso como pudo, por un lado Madison vivió la fama como algo a lo que no le debía dar importancia, era una cosa que ella sabía que estaba ahí pero a lo que tenía claro que no debía dar importancia, para mi era algo molesto pero con lo que había que aprender a vivir, pero para Edla, la fama de sus padres, eran demasiado complicado, ella estaba enferma y eso la marco, por lo que mientras de Madison y yo vivíamos que nos sacaran fotos como algo a lo que no dar importancia, para ella era algo que le hizo mucho daño, no creo que ella fuera a aceptar que necesitara ayuda, pero lo necesitaba.
Llegamos al edificio y nos subimos al ascensor en silencio, nadie dijo nada, mi querida Madison no dijo nada, se quedo callada mirando al techo creo que intentando entender lo que Edla pudo sorprender pero yo creo que estaba claro, creía que le mentimos sobre lo que sentía y que solo le queríamos hacer daño, y jugar con ella.
Al llegar a nuestro piso vimos a Edla en el suelo y Marta mirándole mientras mi tía Lisi lloraba abrazada a mi tío Connor.
—¿Que ha pasado?—pregunté demasiado sorprendido.
Mi madre me miró.
—¿Donde mierdas estabas?—pregunto mi madre, la mire sorprendido por su tono.
—En el parque, viendo la lluvia de estrellas que era una de meteoritos—le conté.
Mi madre me miró.
—Estábamos en videollamada con Edla para que viera las estrellas—contó Madison.
Todos nos miraron.
—¿Edla os vio en la lluvía de meteoritos?—preguntó mi tío Connor.
Asentí.
Mi tía Lisi me miro en silencio.
—Habéis matado a mi hija—nos gritó ella y le miré sorprendido.
—Lisi—le llamó la atención mi madre a su mejor amiga.
Mira a mi tía sin saber que hacer, sin saber cómo reaccionar a la actitud de mi tía, se que para ella, su hija era lo mejor del mundo, era todo su mundo, y era una cosa, una conexión que pocas veces vi, yo quería a mi padre y mi madre pero la conexión de Lisi y Edla era demasiado mágica, daba envidia.
—Mi hija es demasiado lista, seguro vio todas las señales de que era algo peligroso e intentó ponerse en contacto con vosotros, con todos pero al ver que no, que nadie le respondía salió poniendo en riesgo su salud por salvaros a vosotros—deduzco mi tía mirándome molesta.
Todos miraron a la rubia.
—Lisi, si eso es verdad, significa que es culpa de todos, no solo de mi hijo—le dejo claro mi madre a Lisi.
—Deberíamos llamar a una ambulancia—dije y me agache para acercarme a Edla.
—No—gritó Lisi—Estoy harta de que mi hija este perjudicada, no quiero que ninguno de vosotros se acerque a ella—nos ordenó.
Todos miramos a Lisi demasiado sorprendidos.
—Lisi, no puedes hacer eso—le dijo Connor a Lisi pero nadie dijo nada.
Mi tía miró a todos.
—Estoy harta, y he tomado una decisión demasiado definitiva—dijo la rubia y todos la miramos—Tú como mi marido puedes aceptarlo o irte a pasear con todos los demás—añadió.
La mire demasiado sorprendido, mi tía no estaba de broma, era verdad que cuando ella tomaba una decisión, era para siempre, era muy complicado que las cosas cambiarán cuando una idea se ponía en su mente, era una persona demasiado cabezota.
—No—le deje claro a mi tía y ella me miró—Edla lleva queriendo dejar de luchar, morirse desde que sabe de su enfermedad, desde hace demasiados años, pero no lo ves, solo la obligas a seguir luchando sin ver que ella no quiere eso—le deje claro, todos me miraron sorprendidos—Lucha por vosotros, no por ella, ninguno de nosotros la ha visto nunca, la vemos como la oveja negra de la familia, la que odia la música y nos hemos olvidado de su identidad y fuerza como persona, así que ahora no vengas a echarnos la culpa porque es tanto tu culpa como mía—le deje claro.
Las puertas del ascensor se abrieron dejando que unos médicos entraran para llevarser a Edla al hospital e intentar salvarla.