—Lo sé, hombre. Ojalá pudiera decirte qué hacer aquí. Pero sinceramente, Liam, no lo sé. Lo que sí sé es que va a ser una noche larga. Y necesitamos patrullar la frontera antes de que se ponga el sol. Así que ahora mismo, creo que necesitamos volver a nuestras habitaciones y descansar. Asentí con la cabeza. —Tienes razón. Necesito concentrarme en la manada antes de decidir qué hacer con Azalea —dejó su vaso mientras se levantaba. Se acercó a la puerta y se detuvo. —Lo solucionaremos, hombre. Mereces a la compañera que quieres y si quieres a Azalea, entonces te ayudaré como sea necesario. Llámala. Hazle saber que estás bien y promete llamarla mañana —dijo por encima de su hombro. —Gracias, Damien —dije. Realmente tenía al mejor amigo que un Alfa podría tener—. Ve a pasar un rato co

