La noche fue la más larga que ambos han podido vivir. Cada uno aislado, sumergidos en sus pensamientos, libraron una batalla sin razón de ser. Solo que ensimismado en sus creencias se niegan a ver lo evidente. —Buenos días —Dice Léa al aparecer en la sala de estar a la mañana siguiente. No esperó respuestas de parte de Cole, siguió derecho hacia la cocean a prepararse el desayuno. Las mañanas son las horas más agónicas del día desde que está embarazada. Despierta con mucho apetito y la debilidad que se apodera de su cuerpo no es norma. Se sirvió ensalada de frutas en un plato y un poco de jugo en un vaso. Lo llevó a la mesa del comedor y luego volvió a la cocina por la medicación que debe tomar todas las mañanas. Cegada por el apetito, se sentó a comer casi en desesperación y solo cua

