Léa no supo que responder. De la impresión que le causó la sinceridad de Cole, sintiendo un vuelco en el estómago y el corazón, que le comenzó a palpitar de manera descontrolada, como si estuviera asustada por algo, quedó sin palabras. «Claro que estas asustada, sabes que si sigue avanzando no podrás contenerte», Reconoce en su mente. Miró a los lados, como si buscara alguna forma de evadirlo. La tenía, seguir rechazándolo es la opción más sensata, solo que la sensatez no tiene cabida en este momento, la curiosidad por el deseo de saber que pudiera sentir de dejarse llevar, la volvió a inquietar, es lo que su cuerpo reclama y sabe que no estará tranquila hasta no matar esa curiosidad. Confundida, volvió la mirada hacia Cole, la fijó directamente en sus ojos grises. La inseguridad la hiz

