El rostro de Adere es un poema, mientras Léa pronunciaba las últimas palabras, su cabeza no procesaba con racionalidad lo que Léa decía. —¿Qué estás queriendo decir? No te entiendo Léa —Le pregunta Adere en total confusión. —Aquí no hay nada que entender —Aduce Léa con una seriedad que la sorprende. Por dentro se siente morir, pero el mismo dolor de ver la desconfianza de su hermana le da fuerzas para mostrarse incólume—. Pregúntale a Cole. Anda voltea y mira la verdadera cara de la traición. El sabía de este embarazo. —¿Cómo así? —Inquiere Adere sin poderse creer lo que está escuchando—. Cole —lo llama volteando a verlo—. ¿Cuándo te fui a buscar ya sabías de esto? —Le pregunta mirándolo de frente y dándole la espalda a Léa. Cole, con Isis aun en brazos observa a Léa y luego a Adere,

