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787 Palabras

Ana se encontraba estable. Los médicos habían decidido internarla y luego de aplicarle los medicamentos correctos, había reaccionado, aunque continuaba durmiendo la mayor parte del tiempo. Matilda esperaba en la sala de espera, caminando de un lado a otro del pasillo, frente a la atenta mirada de Aluel que sentado en las incómodas sillas de plástico, no se había separado ni un segundo. La noticia de que se encontraba estable le devolvió algo de paz a Matilda, quién no podía creer como todo había cambiado tan rápidamente. -Voy a buscarte ropa y algo para comer.- le anunció Aluel tocando su hombro para llamarla. Ella se alejó haciendo que la mano de él cayera siguiendo la acción de la gravedad. -No es momento de estar enojada.- le dijo él con calma. -Lo hubieras pensado a

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