Capítulo 38 Rodrigo De la Sierra Siempre que veía a Dora, yo me alteraba demasiado y no era para menos. En buen problema me he venido a meter y todo por querer una vida mejor para mi hijo y no me arrepiento de eso, sino de haberme involucrado con una persona que deja demasiado que desear y que, además, está fuera totalmente de sus cabales y ahora ya es muy tarde y tengo que meterme en la cabeza que tengo que terminar lo que empecé y que ya no hay marcha atrás. —Está bien, Dora, ya tendrás lo que quieres — Dije molesto — Ahora si me disculpas, me tengo que ir a dar clases. Debía terminar cuanto antes este loco caso en el que solito me metía al aceptar, pues ese dinero me ha servido mucho y me seguirá sirviendo, pero todo a costa de que esta mujer me tenga en sus manos hasta finalizar es

