Cuando abrí los ojos, mi jefe estaba abrazado a mi. Estaba tan cómoda como cuando estábamos casados que me volví a dormir. Pero volví a abrir los ojos como platos, salí corriendo hacia mi habitación. Tome mi ropa y me fui a bañarme. Fui a la cocina a hacerme un te , extrañaba los desayunos de Nacho. Aquí había pan duro, galletas secas. Una zanahoria en dudoso estado y más más. Decidí hacer unos panqueques con dulce de leche. Que milagrosamente había Gustavo olfateaba con los ojos cerrados, caminando en pasos lentos. -¿Que es ese olor? - Estoy haciendo panqueques. - ¿Sabes cocinar? - Si - rodé los ojos. - ¿No moriré verdad? - se sentó en la silla de la barra - ¿Quiera vengarte por lo de ayer? - Ya cállate y come - le puse el plato y el dulce a su lado , junto con un café que a

