Primer contacto con un hombre (mi primera vez)
Barbara
- Todo esto que me está contando es un verdadero horror. - Dijo Scarlett con la mirada baja.
- Si, y aún es solo el comienzo de toda esta entrevista. - Mire la cara de Scarlett y parecía estar apenada por las cosas que me preguntaría ya que para cualquiera las cosas que le he dicho y las muchas que le voy a decir son demasiado. - Ya cambia esa cara niña. Se que estas cosas no son las más agradables pero para eso estás aquí, para saber mi verdad. Además tú trabajo te hará saber cosas que tal vez los demás quisieran solo ignorar por lo desagradable que resulta solo leerlo o escucharlo pero alguien tiene que hacer este trabajo, así que tranquila.
- Lo siento. Quiero ser una profesional pero también soy humana y mientras usted habla no puedo dejar de imaginar en mi cabeza todas esas cosas y si para mí no es fácil no puedo si quiera pensar en lo que usted estuvo sintiendo viviendo todos esos horrores en carne propia. - Scarlett volvió a subir la cabeza y recupero su postura derecha y calmada, o al menos lo trato.
- Jajja ya no me hables de usted y mejor sigamos con esto vamos. - A pesar de que para mí tampoco era fácil contar todo esto, tenía que ser fuerte para terminar de contar mi historia. Tome un trago más de vino y ya estaba lista para seguir con esto.
- Si es cierto, lo siento. Y pues bueno si, vamos a seguir con la entrevista. - Scarlett me dió una sonrisa forzada antes de volver a su rol de periodista. - Dígame señora De la Mont, ¿ Qué paso después de que los llevaron en ese lugar? ¿Permanecieron allí o se los llevaron a otro sitio? - Pregunto Scarlett ya muy concentrada en su trabajo.
RECUERDOS DE BARBARA (8 AÑOS)
Flashback
" Sacan a Barbara y a los demás niños de el país"
Después de que nos bajarán de esos camiones comenzaron las divisiones. Yo no tenía la menor idea de que cuál era esa división pero me di cuenta que miranban a todos y hacían señales hacia donde lo iban a llevar. Nos comenzaron a meter en unos grandes contenedores de metal de esos que usan en las aduanas, en ese momento yo no tenía idea pero nos iban a transportar por mar y por eso mismo cada viaje de esos, de una lugar a otro eran bastantes largos.
Éramos muchos dentro de cada uno de ellos. Estábamos todos sentados en el piso mirándonos unos a los otros y como era de esperarse, muchos lloraban sin parar. Dónde yo estaba la mayoría éramos niñsr pero también habían algunoa niños y como yo ninguno de nosotros entendía nada de lo que estaba pasando, al menos no en ese momento. Luego de que cerraron los contenedores no se podía ver nada, a penas entraba un poco de luz y de aire por algunos agujeros que el contenedor tenía, lo único que podíamos ver con dificultad eran algunos ojos que parecían brillar y resaltaban entres nuestras pieles negras como la noche.
No sé sabíamos cuánto tiempo había pasado pero si sabíamos que era bastante. No habíamos comido ni bebido nada en todo el tiempo que estuvimos ahí y los llantos poco a poco se fueron convirtiendo en jadeos, luego en quejas y luego en un profundo y largo silencio, no creo que ninguno de nosotros hubiera tenido fuerzas en ese momento para llorar más ni siquiera en silencio.las lágrimas eran un lujo que nuestros cuerpos cansados no se podían dar. Pero después de todo llegamos a nuestro destino, un destino incierto pero al menos volvimos a ver la luz y eso para muchos de nosotros era una esperanza en medio de la incertidumbre.
Los movimientos tanto en el momento de salida como en el momento de entrada dejaban total que nos estaban moviendo con una especie de máquina, una grúa o algo así, así que nunca vimos los barcos en los que nos estaban moviendo.
Tanto tiempo en el encierro a oscura provocó que al salir mis ojos ardieran con la luz de el sol, tuve que cubrirme la cara y cerrar muy fuerte los ojos hasta que sentí que alguien me tocó por la espalda para hacerme caminar y los tuve que abrir.
Cuando salimos de los contenedores me pude dar cuando que no todos estábamos en el mismo barco, al bajar no estaban todos los chicos, al menos no a la vista. Siempre fui una persona muy observadora me gustaba saber lo que estaba a mi alrededor. Volvieron a dividirnos y a mí me subieron a un camión dónde solo éramos chicas, todas negras. Por alguna razón yo no podía llorar, pasaba por mi cabeza una y otra vez el rostro de mi mamá, el dolor que reflejaba su rostro y sabía que no era porque estuviera herida sino porque no pudo salvarme, pero aún así no podía llorar. La verdad es que nunca lo hice, nunca llore, nunca hasta que fui libre.
Nos subieron al camión y nos llevaron a una especie de bar de mala muerte, ese fue el primer lugar donde fui una esclava, el primer lugar donde me humillado, el lugar donde me quitaron lo poco que me quedaba.
Al llegar al bar nos hicieron entrar a todas y nos pusieron en una especie de formación. Los bebés y niños muy pequeños que estaban antes no estaban en aquel lugar, así que yo era de las que estaba al frente por ser de las más pequeñas. Habían algunos hombres en ese lugar sentados mirándonos como depredadores a sus presas. Algunas niñas se abrazaban entre ellas pero yo solo observé todo a mi alrededor.
En alquel lugar solo habían hombres a la vista, así que cuando vimos a una mujer llegar todas miramos hacia ella. Era una mujer muy alta y de pelo n***o aunque su piel era blanca. Estaba vestida de una forma muy rara, al menos para mí y se que para el resto que nunca habíamos visto ropa como esa. La mujer nos estaba mirando a todas, su mirada se iba de un lugar hacia el otro una y otra vez, parecía estar analizandonos. Empezó a señalarnos a algunas de nosotras con los dedos y los hombres que habían ahí sacaban de la fila a cada niña señala, entre esas estaba yo.
Después de que nos sacaron a algunas de la fila se llevaron a las demás, nunca volvimos a saber de ellas. Cuando se fueron nos hicieron hacer una nueva formación y esa mujer volvió a mirarnos detalladamente. Después de unos minutos la mujer que no había hecho más que mirarnos por fin hablo, la verdad es que nadie había dicho nada, solo se podían escuchar algunos murnuros de los hombres que estaban a los lados.
- Bienvenidas todas a su nueva casa. - Dijo aquella mujer con una sonrisa inmensa en la cara. - Aquí es donde van a vivir por mucho tiempo, tal vez. Pero tienen que saber que esto no es un salón de juegos, en este lugar hay reglar, muchas reglar. - Dijo la mujer mientras iba de un lado al otro como si hablara con cadetes en el ejercicio.
- ¡Quiero a mi mamá! - Grito una de las niñas que seguramente era también de mi edad. Estaba tan asustada, su rostro lo dejaba ver desde lejos, aunque la verdad es que todas estábamos igual de asustadas que ella pero no tuvimos el valor de decir nada. Aunque no hubiera servido de mucho.
- ¿Ayyyy, quieres ver a tu mamá? - Pregunto aquella mujer acercándose poco a poco a esa niña que había hablado hasta estar frente a ella. Dobló su cuerpo hasta tener su cara en frente de la de la niña y la miro con cara de pena. - Lo siento. Pero jamás volverás a ver a tu mamá. Dijo la mujer con una gran sonrisa lo que hizo que la niña se pusiera a llorar. - ¡Ninguna de ustedes volverá a ver a sus mamás, papás, tíos, hermanos o quién sea que tenían antes de hoy! - Grito la mujer teniendo más la atención de todas y parada en el frente con los brazos detrás de la espalda. - Está es su nueva casa, nosotros. - Dijo señalando a los hombres que estaban a los lados. - Somos su nueva familia. Y como somos familia y la familia se ayuda ustedes nos ayudarán a nosotros portando se muy bien y hablando TODO lo que nosotros les digamos que hagan, ¿Quedó claro? - Pregunto con una cara de tener y todas movieron la cabeza en señal de si mientras yo solo podía observar.
Después de eso nos llevaron a una habitación muy grande, habían varias como esas. Tenían algunas camas y algunas colchas en el suelo. Cuando íbamos caminando nos dimos cuenta que habían otras chicas en ese lugar, muchas chicas más en las otras grandes habitación. Al llegar ahí nos ordenaron quitarnos la ropa y aunque no queríamos hacerlo más que nada porque aunque ya habían otras mujeres también habían muchos hombres pero tuvimos que hacerlo.
Nos llevaron a un baño con mangueras a presión y nos bañaron a todas con ellas, éramos como animales que estaban siendo limpiados. La presión de el agua casi quemaba nuestros cuerpos y muchas comenzaron a gritar y a querer correr de allí sin éxito alguno porque eran atrapadas por los hombres que estaban allí. Yo solo me puse de espaldas y me abrace a mi misma poniendo mis manos cruzadas sobre mis hombros.
Después de eso después de eso nos llevaron nuevamente a la gran habitación y nos dieron una ropa diferente de las que teníamos puestas. Están codos muy cortas en su mayoría. Era muy desagradable tenerlas puestas. Nos revisaron los dientes y las uñas de los pies y las manos para luego hacer una nueva selección con nosotras. Fuimos seis chicas las que salimos de ahí de las que habíamos llegado.
- Tú, tú, y tú. - Dijo otra mujer vestida igual que la anterior. - Tú, tú y tu. Dijo de nueva indicando cuáles éramos las niñas que iban a llevar a otro lugar que en ese momento era incierto y que hubiera querido que lo siguiera haciendo.
Nos sacaron de la habitación y nos llevaron de vuelta al lugar donde nos había hablado la mujer de antes y ahí estaba ella.
- Hola otra vez señoritas. Para ustedes hoy es un día muy especial e importante. - Dijo aquella mujer con una sonrisa descarada en la cara. - Tienen que portarse muy bien y aquí les irá bien, de lo contrario no podremos ser buenos con ustedes. - Dijo dándonos una gran sonrisa. - Ahora ustedes irán a acompañar a estos señores. - Dijo señalando a unos hombres que estaban detrás de ella. - Yyyyy, tienen que hacer todo lo que ellos les digan y estar siempre felices por eso. Lo que van a hacer son cosas muy buenas así que no deben preocuparse por nada.
La mujer empezó a hacerle señas a esos hombres que estaban detrás de ella y ellos se acercaron. Comenzaron a mirarnos como si mirarán una vaca que van a comprar en el mercado para luego seleccionar. No nos hicieron esperar mucho y el primero de los hombres me apunto a mí. Era una niña pequeña pero sabía que eso no sería nada bueno como nos dijo esa mujer. Estaba aterrada y miraba a ese hombre como si estuviera mirando al mismo diablo frente a mí. Intente retroceder pero uno de los hombres me sostuvo por la espalda y me hizo caminar hacia el frente hasta quedar parada frente a aquel hombre que me había eligido entre las demás, eso no siempre es algo bueno.
Ese hombre me mirada de arriba hacia abajo con una cara que me daba miedo. Al mirarme se mordía los labios y parecía que estuviera viendo un plato con su comida favorita, el hambre se le veía en los ojos. Pero no era de comida sino de mí.
El hombre le pasó algo a la mujer y los dos solo se dieron la aprobación con una sonrisa. No estuve para ver cuando se llevaron a las demás pero sabía que si destino sería el mismo.
El hombre me llevo a otra habitación. No estaba en el mismo lugar que la otra y también era muy diferente. Aunque nada en ese lugar era muy lindo esa habitación era un poco mejor. Era más pequeña, tenía una buena cama por así decirlo y tenía un baño.
El hombre que me tenía tomada de la mano me soltó al entrar a la habitación y cerró la puerta tras de él. Se sentó en la cama y me hizo pararme frente a él mientras me miraba de arriba hacia abajo.
- Eres una chica muy linda. - Me dijo mientras pasaba sus dedos sobre mis mejillas. - Tú piel es muy sueve. Me encanta poder ser el primero. - Yo no sabía de qué estaba hablando en ese momento pero pronto lo iba a descubrir. - Prometo que te voy a trabajar bien. - Dijo y me llevo más a él hasta estar abrandome.
Yo no decía una palabra aunque trataba de alejarme de él sin tener la menor oportunidad se lograr mi objetivo. Mientras hablaba solo lo podía mirar con odio, con rabia y la verdad es que en ese momento ni siquiera sabía porque, pero de alguna forma sentía que todo lo que me había pasado hasta ese momento era su culpa. Y en parte así era, si no hubieran personas como ese hombre no le pasaran cosas tan horribles a niña como yo.
Ese hombre empezó a besarme el cuello y a pasar sus manos por todos mi cuerpo y aunque me daba el mayor asco de el mundo y trataba de lograr que me suelte no podía hacerlo. No pude hacerlo. El hombre comenzo a desvestirme poco a poco sin importar cuánto pelee para lograr algo diferente. Me dejó totalmente desnuda y yo no podía hacer nada para impedirlo.
El hombre me tiró en la cama y empezó a quitarse el pantalón, solo eso se quitó. Intente taparme pero el siempre quitaba mis manos. Cada vez que lo había me destapaba de una peor forma hasta que me dio un golpe en la cara. Mi cara estaba de lado en la cama sintiendo aquel golpe de sus manos. Y la primera lágrima salió de mi cara aunque no llore.
El hombre se puse entre mis piernas y comenzó a besarme mientras poco a poco comenzaba a penetrarme. Intenten huir de allí en cuanto sentí en dolor que aumentaba cada vez más entre mis piernas. No estaba llorando pero mi interior se estaba partiendo en dos. El dolor era cada vez más grande y el hombre parecía estar cada vez más complacido con lo que estaba pasando, disfrutaba mi dolor.
Lo que pasó después creo que es un poco obvio. Ese hombre me violó, me utilizó para su placer con el precio de mi dolor. Para el fue un placer tener en su poder a una niña y ser el primer hombre en estar dentro de ella. Para mí fue una tortura cada segundo que estuvo dentro de mi. Él disfruto cada segundo aunque mis uñas se clavaban en su cuerpo cada vez que podía pero hasta eso parecía disfrutarlo. Me sentía sucia y aunque nadie me encucho llorar en mis adentros grite para ser escuchada hasta el cielo. Desde donde estaba podía escuchar los gritos de las otras chicas y no habla que ser muy inteligente para saber que ellas estaban pasando por lo mismo que yo en ese momento.
Fin de el flashback
- Creo que ya con eso es suficiente de esa parte, si le parece lo podemos dejar hasta ahí. - Me dijo Scarlett sacándome de mis pensamientos. No me había dado cuenta que me metí tanto en el recuerdo que las lágrimas habían comenzado a salir de mi cara sin control algunos.
- Lo siento. - Dije en cuanto salí de mi transe. Respire hondo y seque las lágrimas que tenía en mi cara.
- Está bien no tiene que pedirme disculpas. - Me daba cuenta que escuchar esas cosas no era nada fácil para Scarlett, nadie quiere oír como violan a una niña de ocho años.